Fundación de COPEI: Reseña de obras del Centro de Estudios de la Experiencia Social Cristiana en Venezuela

   




Fundación de COPEI: posturas responsablemente documentadas


Muy a principios de los años ochenta del siglo pasado fue creado el Centro de Estudios de la Experiencia Social Cristiana en Venezuela que contó con todo el aval y respaldo de COPEI. Dirigido por Paciano Padrón, por entonces diputado al Congreso de la República y miembro del Comité Nacional del partido, cumplió con una trabajo muy productivo al compilar una rica documentación histórica, generar diferentes foros y publicar múltiples títulos relacionados con la historia de la organización.


La compilación de Paciano, a la que le  hizo una extraordinaria introducción, prologada por Eduardo Fernández, es una indispensable para la comprensión de los orígenes del partido: “COPEI. Documentos fundamentales 1946” Ediciones Centauro, Caracas, 1981), cuenta con el discurso pronunciado por Rafael Caldera el 13 de enero de 1946 al clausurar la asamblea constitutiva de COPEI, la Plataforma Electoral de COPEI aprobada en su Primera Convención Nacional de septiembre de 1946, Esencia y Finalidades de COPEI, aprobado en igual fecha, COPEI Ante unas Elecciones Desiguales que fue el discurso de clausura de la campaña electoral de octubre de 1946 por Caldera, y COPEI Firme en su Puesto de Lucha, que fue un manifiesto del Comité Nacional de noviembre del mismo año. 


De acuerdo con el pie de imprenta, estos documentos fueron tomados de un impreso tipográfico de 1947 y hoy, con la situación en la que se encuentra el sistema bibliotecario y hemerográfico del país, no son fáciles de localizar sus versiones originales. Por ello, aumenta el valor de esta compilación que patrocinó el Centro de Estudios referido. 

A las nuevas generaciones quizá les impresione la paciente explicación que daba COPEI de sus posturas, metas, propósitos y programas, porque en la era digital parece posible reducir todo a una consigna promovida en las redes sociales, incluyendo los más elementales errores de sintaxis en las breves oraciones. Y es que un partido doctrinario, ideológico y programático sintió necesario explicar su visión del país, el diagnóstico de sus males, los objetivos y el modo de cumplirlos de acuerdo con sus principios. COPEI responsablemente documentó cada posición asumida en la vida nacional, hubo la indispensable sensatez que también le abrió los senderos de la credibilidad en el país.


Permítannos agregar otro detalle: la versión taquigráfica de los discursos fundacionales de COPEI fue de Juan Vicente Rodríguez. Esto es, empleó una técnica de la escritura rápida que puede alcanzar velocidades de 200 palabras por minuto, siendo fiel la transcripción que puede revisar y corregir el orador antes de la publicación. Por aquellos años, obviamente no había la tecnología digital de ahora. 




COPEI 1975: 29 años de su fundación

 



El aniversario de 1975: Los Caobos




Faltaba poco para que el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez cumpliera un año y, era de suponer, mantenía su todavía enorme popularidad. Hubo voces que aconsejaron a los partidos de la oposición respaldarlo abiertamente porque, de no hacerlo, hubiese tenido un efecto contrario: la oposición sería cada vez más impopular. No obstante, fruto de un continuo debate interno, como corresponde a todo partido democrático respecto a sus instancias de conducción, COPEI asumió plena y corajudamente su rol opositor, sin ambages. Y lo hizo, en el marco del bipartidismo que resultó de los comicios de 1973, por tres razones fundamentales: un porcentaje importantísimo de la población demostró su confianza en el partido demócrata-cristiano haciéndolo genuinamente representativo en el Congreso de la República, en las Asambleas Legislativas, en los Concejos Municipales de todo el país; frente a la gran victoria adeca, era necesario mantener vigente una alternativa decidiidamente democrática, legítima y confiable; y, a pesar de la bonanza petrolera que reportó el consabido embargo árabe que benefició al nuevo Gobierno, no había cumplido el año Pérez en el poder, y ya se asomaban algunos fracasos, tendencias al despilfarro, y a políticas públicas equivocadas que los expertos demócrata-cristianos oportunamente denunciaban.


Tempranamente, el gobierno de Pérez comenzó a incurrir en errores que una oposición timorata dejaba pasar, a excepción de la que recia y concienzudamente ejercía COPEI. Tomemos un ejemplo: a pesar de controlar a ambas cámaras, con un importante nivel de respaldo popular, apenas comenzando el Gobierno, repletas las arcas públicas de recursos, el oficialismo buscó una ley habilitante raramente aplicada en las décadas anteriores. En efecto, para mayo de 1974, quedó sancionada la Ley Orgánica que autorizaba al presidente para dictar medidas extraordinarias en materia económica y financiera.  COPEI se opuso frontalmente, porque no había una situación de emergencia que justificara ese instrumento que dejaba a la naciente administración con las manos libres para hacer lo que quisiera, saltándose injustificadamente los mecanismos institucionales que le hubiese permitido implementar las medidas que juzgara necesarias, por lo menos, en el marco de discusión con otras fuerzas políticas. 


El Movimiento Al Socialismo (MAS), expresión de la izquierda marxista, votó a favor de esa habilitación presidencial, cometiendo un error garrafal.


Es este el marco del 29° aniversario de la fundación del COPEI y, demostrando el acierto de una correcta política de oposición, seria y responsable, el partido realizó el mítin aniversario central en Plaza Venezuela de características francamente multitudinarias, como ocurrió en las principales localidades del país. Y, a pesar de que era muy temprana la ocasión,  el país de nuevo fijó su atención en Luis Herrera Campíns, quien gozaba de una creciente e incontenible popularidad, sabiendo ubicar su papel y el del partido mismo para entonces: “En COPEI no se ha abierto ningún proceso de precandidaturas para las elecciones de 1978, pues estamos en proceso de reorganización interna y preparándonos para la lucha”, le manifestó al reportero del diario Al Cierre (Caracas, 14/01/75).


Las declaraciones de Herrera Campíns para el periodista Ciro Quintero, las dio cuando llegaba a la celebración aniversaria del partido que se hizo nada más y nada menos que en el parque de Los Caobos, como deja constancia  la fotografía de Scotto. En la misma edición, queda registrado un inteligente comentario de Edecio La Riva Araujo: “Lo único que a mí me gusta de la oposición es que significa el comienzo del Gobierno”, en el curso de la gran fiesta popular de los verdes. 


COPEI celebró sus elecciones internas a finales de 1975, quedando confirmado el acierto de una política opositora franca y abierta, y – denominado el “Campeón del Retorno” – Luis Herrera Campíns ganó la nominación del partido y, finalmente, con paciencia, tesón y sabiduría, alcanzó la presidencia de la República con los comicios de 1978.

78 Aniversario de la JRC

 


78° aniversario de la JRC




Muy pocas veces nuestras cátedras de historia y de sociología política se han ocupado de las juventudes políticamente organizadas en Venezuela a pesar de la trascendencia que tuvieron para el país y para los partidos de adscripción.  La lucha sostenida a favor de la libertad y de la democracia en las distintas etapas de nuestra vida republicana, tuvo por escenario natural el liceo y la universidad. Diferenciada la naturaleza de la sociedad civil respecto a la sociedad política, los partidos asumieron la necesidad de estructurar la más juveniles de sus vocaciones y voluntades políticas, e, inevitablemente, alrededor de tres meses después de creada la Juventud Comunista de Venezuela que nunca solía distinguir entre una y otra naturaleza, surgió la Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC) para darle espacio, bandera y representación a los cada vez más amplios sectores juveniles democráticos, respondiendo así a un fenómeno demográfico asociado a la expansión urbana desde mediados del siglo pasado.

El 24 de diciembre de 1947 Luis Herrera Campíns, Rodolfo José Cárdenas, Valmore Acevedo Amaya y Eduardo Tamayo Gascue, le dieron concreción a la idea, nacimiento y denominación definitiva de la juventud del partido demócrata-cristiano, cuyo peso político e histórico aumentará paulatina y significativamente. Fue duro y difícil el tránsito por los años cincuenta en medio de la dictadura perezjimenista, pero aún más en la década siguiente, al defender la institucionalidad democrática dentro y fuera de las aulas, convirtiéndose en la vanguardia política, ideológica y emocional del partido: el liderazgo estudiantil de los demócrata-cristianos contuvo eficaz y corajudamente a las fuerzas insurreccionales castro-comunistas en liceos y universidades que, más de las veces, daban tregua a sus dramáticas diferencias y discrepancias internas para unirse y enfrentar a la JRC que pronto tuvo una derivación apropiada con la Democracia Cristiana Estudiantil (DCE, en liceos) y la Democracia Cristiana Universitaria (DCU, en universidades). Es en el seno de la JRC donde cobra una mayor actualidad el debate ideológico, aportando al partido matices y tendencias (Astronautas, Araguatos y Avanzados) que se harán célebres; y la JRC se convirtió en el motor emocional del partido al propulsarlo electoralmente, incorporada a la intensa faena del proselitismo entusiasta, esperanzado y esperanzador en todas las elecciones.

Entre varias de las perspectivas con las que se puede abordar la historia y las realizaciones jotaerrecistas, por cierto, portadoras de un sentido e identidad sin equivalentes en las otras juventudes partidistas, luce importante destacar el pleno ejercicio de la democracia interna que explica su existencia hasta mediados de los años noventa. E, incluso, podemos corroborar que un gran porcentaje de la dirigencia adulta a nivel local, regional y nacional, provenía de la temprana militancia y formación en la JRC; este dato se mantendrá aunque el dirigente adquiera responsabilidades de partido, o se incorpore definitivamente a otros organismos funcionales como el magisterio, los trabajadores, el frente femenino, el movimiento agrario, y los profesionales y técnicos.

Apuntemos, por otra parte, que los jotarrecistas celebraron con regularidad sus convenciones o asambleas internas, establecido el límite máximo de 30 años de edad para elegir o hacerse elegir en las instancias de conducción de cualquier nivel.  La inequívoca legitimidad y legitimación de su liderazgo, permitió contar con el reconocimiento y la respectiva representación en el Comité Nacional del partido, ejercida por el secretario general de la JRC, electo igualmente con un directorio juvenil que, a su vez, nombraba al secretariado administrativo, cuyas actividades estaban expresadamente contempladas en el propio reglamento orgánico de la entidad juvenil.

Por último, merece mencionarse que hubo un paulatino desarrollo institucional fácil de identificar con la selección del liderazgo juvenil. La accidentada etapa constituyente de la JRC, en el apogeo dictatorial, tuvo de hecho a Luis Herrera Campíns y al resto del equipo que le acompañó como secretario juvenil y directorio, incorporándose figuras estelares de las luchas juveniles como Hilarión Cardozo y José de la Cruz Fuentes. Al igual que en todas las instancias del partido, en la JRC se reunía semanalmente el directorio respectivo para la discusión política, el secretariado y el equipo de cada secretaría para los asuntos administrativos y operacionales, haciéndose un hábito definir y desarrollar una agenda para la discusión, añadida la evaluación del trabajo realizado y las propuestas de otros.

Un breve recuento de las Asambleas Nacionales de la JRC, luego de la caída de la dictadura perezjimenista:

I Convención Nacional de la JRC: eligió como secretario general a Hilarión Cardozo.

II Convención Nacional: reelecto Hilarión Cardozo.

III Convención Nacional: Eduardo Fernández es el secretario general en 1963, quedando electo luego (por el viaje al exterior de Eduardo), un nuevo equipo con Álvaro Páez Pumar como secretario general, en un Pleno Nacional realizado en 1964.

IV Convención Nacional: electo Abdón Vivas Terán en 1965, quedando encargado luego Oswaldo Álvarez Paz en 1966, hasta 1968.

V Convención Nacional: electo José Ramón Solano en 1968.

VI Convención Nacional: electo Julio César Moreno en 1971, quedando encargado luego Donald Ramírez hasta 1975.

VII Convención Nacional: electo Donald Ramírez en 1975.

VIII Convención Nacional: electo Agustín Berríos en 1979.

IX Convención Nacional: electo César Pérez Vivas en 1984.

X Convención Nacional: electo Vladimir Petit Medina en 1989.

XI Convención Nacional: electo José Gregorio Graterol en 1994.

Como referimos, la renovación del liderazgo jotarrecista siempre estuvo asociado a la realización puntual, real y convincente de sus procesos eleccionarios. Y la última vez que ocurrió, fue en 1994.



Luis Herrera Campíns: Frente a 1958

 


Sobre un esclarecido documento




 

Al finalizar 1957 concluía el gobierno provisional de Marcos Pérez Jiménez que, por cierto, se consideraba representante legítimo de las Fuerzas Amadas, según los términos acordados por la Asamblea Nacional Constituyente electa fraudulentamente en 1952. El último año del dictador fue muy particular, pues, mintiéndose a sí mismo, tuvo la ilusión de un absoluto control del país que presuntamente le agradecía su fortaleza y prosperidad mientras en Estados Unidos de América se incrementaba la aplicación del programa de restricciones voluntarias de las importaciones petroleras, afectando obviamente a Venezuela, por lo que el gobierno decidió otorgar nuevas concesiones, e ideó una fórmula para burlar el mandato constitucional que paradójicamente él mismo se dio con la Carta Magna de 1953.

Por supuesto, el régimen no permitía elección libre alguna y no se le ocurrió otra fórmula que la de un plebiscito que le permitiría a Pérez Jiménez prolongar la dictadura militar, por lo menos, hasta 1963. Deseándolo viable, aumentó la censura y la represión tratando de acallar las voces del descontento, tendiendo a creer la opinión pública que el gobierno de facto sobreviviría con cualquier maniobra que se le ocurriera, subestimando las oportunidades que ofrecía el fin del quinquenio post-constituyente.

Detrás de los barrotes, en la  calle, o en el exilio, la oposición comenzó a debatir en torno a la realidad de una coyuntura que parecía prometedora, pero requería de argumentos muy específicos y concretos para acordar la táctica más adecuada en atención a una estrategia acertada, algo que requería de un exacto conocimiento de la situación y de una extraordinaria madurez política como los demostrados por Luis Herrera Campíns, un joven dirigente democratacristiano con apenas 32 años de edad, quien había pasado de la prisión al exilio, y quien escribiera un ensayo premonitorio: “Frente a 1958 (Material de discusión política electoral venezolana)” [Ediciones HERCAMDI, Caracas-Roma, 1957].

En efecto, Herrera Campíns suscribe un documento muy bien estructurado y fundado en torno a lo que estimó como una inminente crisis del régimen dictatorial, considerando 1958 como un año de inflexión.  Observa el autor el aumento de la represión, las circunstancias que atraviesa la oposición y su “desesperante timidez”, y el grado de dependencia petrolera, cuya renta beneficia a las élites que sostienen al Gobierno.

Realiza un conjunto de propuestas que, por entonces, no eran tan obvias como supusimos años después: la necesidad de un acuerdo unitario de la oposición, que requería de conversaciones y contactos previos entre partidos con viejas rivalidades, añadido a ello el acercamiento con emisarios del régimen para explorar una salida negociada; asimismo estima que las elecciones pendientes conforman una “rendija” para presionar por las garantías constitucionales, en lugar de una puerta franca y abierta; se inclina por una transición de pasos progresivos,  pregonando la organización social por encima del caudillismo; propone un programa mínimo común de las distintas fuerzas políticas. Y, aunque el documento no se hizo viral por entonces, no se pudo difundir masivamente, por lógicos motivos, sin duda ejerció una importante influencia en los cuadros de conducción de la oposición constituida en Junta Patriótica en junio de 1957; recuérdese que el documento en cuestión fue publicado en abril del mismo año.

Herrera Campíns calibró diferentes opciones, como una reforma constitucional, un nuevo golpe de Estado, las elecciones generales, la posibilidad de una candidatura civil o militar de la dictadura; evalúa las oportunidades perdidas, los comicios estadounidenses, la responsabilidad histórica de los partidos, la abstención y deserción, el poder del sufragio y, luego, registró las condiciones necesarias para un candidato de la unidad, proponiendo el nombre de Rafael Caldera. Como se sabe, el plebiscito fue una maniobra disparatada que efectivamente desencadenó importantes consecuencias para dar al traste con la dictadura militar, pero es sin duda llamativo el proceso de discusión entre los actores políticos dentro y fuera del país, así como la brillantez y perspicacia analítica del joven dirigente democratacristiano portugueseño.



Luis Herrera Campíns

 

Palabras de José Antonio Rodríguez en el Acto de Premiación del Concurso Literario Centenario Luis Herrera Campíns




Con la entrega de los premios a los ensayos sobre la vida y obra de Luis Herrera Campíns estamos cerrando el año de celebración del Centenario de este venezolano de excepción, protagonista de nuestra más reciente historia republicana.

 

          Estamos llegando al final de esta noble jornada con el sabor del éxito alcanzado, con un equipo de trabajo que siempre tuvo de común denominador la excelencia; cohesionados todos con las ideas claras de dejar en alto la vida y la gestión política de un hombre de profundas raíces democráticas, militante del humanismo cristiano, adverso a la reelección presidencial; con un empeño extraordinario de sacar a los venezolanos adelante a través de la educación y la cultura; y de una razonada y crítica visión de una economía que solo estaba bien maquillada por las finanzas petroleras.

 

          El equipo humano convocado para hacer del conocimiento de las nuevas generaciones venezolanas los elementos fundamentales para analizar la gestión presidencial de LHC siempre tuvo claro lo controversial y complejo de su época, su aguda personalidad y su arraigo a la necesidad de hacer de la democracia una forma de gobierno perfectible, que sería mejor en la medida que aupara la organización social del pueblo con la pluralidad ideológica necesaria para hacer más efectivo y eficiente el sistema democrático como la forma superior de gobierno en libertad.

 

          Los premios que hoy entregamos son producto de una convocatoria realizada al mundo estudiantil por una parte y al sector que denominamos la audiencia general por la otra, como parte de una estrategia de motivación a dos grupos que sintieran que competían en igualdad de condiciones. El proceso de convocatoria, selección de trabajos, su evaluación y veredicto final es impecable: por una parte se creó una plataforma tecnológicamente  de última generación para atender las 135 personas que se inscribieron desde 19 estados del país, representando 23 instituciones educativas; de 18 profesiones diferentes; y donde más del 50 por ciento de estos inscritos oscilan entre 20 y 40 años de edad; y  así permitir a un jurado de lujo poder leer y evaluar 50 ensayos que fueron escrutados por Elías Pino Iturrieta, Edgardo Mondolfi y José Rodríguez Iturbe. Tres venezolanos intelectualmente impecables de dilatada vida académica dentro y fuera de Venezuela.

 

          Los temas investigados por los participantes del concurso de ensayos son tan variados como acertados. Elías Pino, quien hablará en nombre del jurado, podrá ahondar más en esos detalles.

 

          Los escritos ganadores y los no ganadores van a ser publicados totalmente en nuestra página web en formato digital, tanto en la web de la Comisión Centenaria como en la página web de JAR Politólogos y Asociados. Los trabajos hoy premiados, 6 en su totalidad, serán consignados en copia dura a esta Biblioteca Central de nuestra máxima casa de estudios en las próximas semanas. Señor Rector Victor Rago Albujas, eternamente agradecidos con Ud. por brindarnos su presencia y este magno local.

 

          Cerrar el año Centenario de LHC en la UCV es un acto que garantiza a nuestra universidad su presencia de ser custodia de la historia de Venezuela. Por una parte, es importante recordar que LHC es egresado de esta casa de estudios como abogado; que es de igual importancia recordar hoy, en este recinto universitario, que la educación fue la primera y más importante prioridad de su Gobierno.

 

          Dejamos a través de nuestro trabajo invalorables testimonios de la historia de Venezuela recogidos en formato de la más moderna tecnología que nunca podrán ser alterados ni borrados de la memoria histórica de Venezuela. Las nuevas generaciones saben que tienen una referencia documental a mano para estudiar y entender periodos de nuestra historia que, con actores distintos, fue ética y políticamente más elevada que la que estamos viviendo a diario.

 

Distinguidos amigos y amigas:

 

Con sentimientos encontrados de alegría y tristeza me permito señalar con este acto del día de hoy, la conclusión por parte de esta comisión centenaria de los actos conmemorativos de los Cien Años de nuestro estadista Luis Herrera Campíns; no sin antes agradecer públicamente y ofrecer mi sentido reconocimiento a la familia Herrera Urdaneta, encabezada por nuestra queridísima  señora Betty, quien no ha podido acompañarnos físicamente hoy; mi reconocimiento a los miembros de la Comisión Centenaria encabezada por Humberto Calderón Berti nuestro presidente; a Pilarica Romero, eje fundamental en la implantación de todas las decisiones que adoptamos en la etapa de planificación hace un poco más de 3 años; a Ciro Chapón Pérez, Director Ejecutivo de JAR Politólogos y Asociados, y a todos los que colaboraron directamente en la realización exitosa del trabajo que hoy celebramos; en España a Eduardo Carrillo Salazar, secretario Ejecutivo de la Comisión.

 

A todo nuestro equipo audiovisual y a nuestra Community Manager jefe, María Gabriela Vera Rodulfo, por la producción y edición de tan maravillosos videos.

 

Nuestro reconocimiento a la Federación de Centros Universitarios de la UCV, en la persona de su presidente Miguel Ángel Suárez, de los Centros de Estudiantes de La Escuela de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCV en la persona del bachiller Ilán Chacón, y a los Centros de estudiantes de La Escuela de Comunicación Social en la persona de su Presidente, la bachiller Alejandra Zamora, y al presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Estudios políticos y Administrativos de nuestra casa de estudios bachiller Israel David Rodríguez, por la organización del ciclo de Foros “Luis Herrera Campíns, una visión desde la Academia”, mediante los cuales pudimos abordar los temas controvertidos de la gestión presidencial de LHC con la decantación y el sosiego que brinda el paso de los años: control de cambios de 1983; los medios de comunicación social frente a las regulaciones de la propaganda de licores, cigarrillos y presencia de los niños en las pantallas televisivas como una forma moderna de explotación, además del periodismo como trinchera política; finalmente en la Facultad de Derecho el tema del concepto de Estado de Derecho para el presidente Herrera Campíns durante su gestión presidencial.

 

Mención especial quiero hacer a mi esposa Sylvia, quien no conoció en vida al presidente Herrera y quien tampoco es proveniente de la vida política de los demócratas cristianos, y quien, muy por el contrario, y pese a sus simpatías con otra ideología política, fue mi mayor soporte y animadora para cumplir yo con las tareas propias del fundador de esta comisión centenaria. Su extraordinaria capacidad y elegancia de anfitriona sin igual, permitió abrir las puertas de nuestro hogar a todas las personalidades a quienes hizo falta atender para cumplir con nuestra tarea.

Distinguidos invitados:

 

          Con la satisfacción de haber cumplido nuestra misión con excelencia y dedicación me permito cerrar esta jornada con el lema que hicimos nuestro durante este año de conmemoración: Nadie ni nada puede derrotar el trabajo.

 

¡Muchas Gracias!




Luis Herrera Campíns

 


Premiación del Concurso Literario Centenario Luis Herrera Campíns


 

Se realizará el lunes 8 de diciembre, 11 am., en los espacios de la Biblioteca Central de la UCV












Bibliografía - "PALENQUE, RETROSPECTIVA DE UN COMPROMISO CON VENEZUELA”, DE LUIS HERRERA CAMPÍNS

 


“PALENQUE, RETROSPECTIVA DE UN COMPROMISO CON VENEZUELA”,

DE LUIS HERRERA CAMPÍNS

 

Gehard Cartay Ramírez

 







Este es un libro de casi 900 páginas que recoge centenares de artículos de opinión escritos por Luis Herrera Campíns y publicados por el diario “Panorama” de Maracaibo entre 1955 y 1975, seleccionados por Guillermo Yepes Boscán, dirigente político, poeta e intelectual socialcristiano zuliano, ya fallecido.

 

La lectura de este grueso volumen tiene un indudable interés para cualquier lector y especialmente para los investigadores históricos, pues se trata de artículos escritos con la agudeza, el conocimiento y la profundidad que Herrera Campíns siempre trasmitió en sus notas semanales de opinión, escritas con rigurosa puntualidad en varios periódicos nacionales y, como en este caso concreto, en el conocido diario zuliano.

 

“Palenque” publicado en 1979 por el Fondo Editorial Irfes de Maracaibo, el mismo año en que su autor tomó posesión como Presidente de la República de Venezuela, luego de haber sido electo por los venezolanos en diciembre del año anterior.

 

A pesar de que no tienen buena fama los libros que recogen materiales dispersos, en este caso concreto su estructura en siete secciones justifica plenamente su publicación, pues aunque los escritos se refieren a hechos y circunstancias del pasado -analizados con la inmediatez que suponen los artículos de opinión-, podría decirse que, en el fondo, abordan en su mayoría temas de gran interés, en cierto modo intemporales y, por eso mismo, con relativa vigencia a pesar del tiempo transcurrido.

 

Así, el libro se estructura en siete secciones: I. La vía cristiana de la Política; II. La fe en la Democracia y su perfectibilidad; III. El Estado y la Administración Pública; IV. La sociedad venezolana por hacer: realidad y posibilidades; V. Crónicas del debate político nacional; VI. Visión y vivencia de la realidad internacional; VII. La cultura, las ideas y los hombres.   


Lui Herrera Campíns: La verdad sobre el Viernes Negro

 


Centenario Luis Herrera Campíns: La verdad sobre el «viernes negro»









Bibliografía: Humanismo Cristiano

 








De un fructífero pensador

 

Bajo el sello de Editorial Pomaire, Rodolfo José Cárdenas publicó “El humanismo cristiano” (Caracas, 1992) de 558 páginas, fruto de una profunda recapitulación del pensamiento doctrinario que lo ocupó -al igual que lo hizo en otras materias- en los años ochenta y noventa, cuyos libros permanecen aún inéditos. Recordemos que el autor (1927-2017), abogado por la Universidad de Salamanca en la que estudió durante su exilio español, hizo el doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela, y ya en la democracia tuvo un intenso desempeño parlamentario, luego jefe de la Oficina Central de Información (OCI) y presidente del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA) en el primer gobierno de Rafael Caldera, para ser asimismo ministro de Ciencia y Cultura, y gobernador del Distrito Federal en el gobierno de Luis Herrera Campíns.

 

En el extenso prólogo que hace a la obra en cuestión, Herrera Campíns señala: “El autor, RJC, ha sido fundamentalmente un político de garra, de pluma y tribuna, poseído siempre por una gran inquietud intelectual, por el estudio de las ideologías y por la producción y divulgación de conceptos que promovieron la reflexión a todos los socialcristianos y, en especial, a los militantes jóvenes. Quiere que eviten la tentación de caer en el adormecimiento intelectual y en el regazo aprisionante del pragmatismo, opuestos al cultivo del ideal”.

 

Observación acertada la del expresidente de la República, pues Cárdenas siempre expresó su preocupación por los más jóvenes en un partido de jóvenes, e, incluso, como fértil columnista de opinión, frecuentó el tema y, con mayor razón, en la década de los sesenta, década de grandes y terribles contradicciones, pero de estupendas y útiles polémicas.

Otra característica que deseamos señalar, es la de una amistad leal y consecuente, el respeto y reconocimiento hacia otros a pesar de los matices y diferencias expresadas en determinadas circunstancias, porque – además de su esposa – dedica el libro a Rafael Caldera (“humanista cristiano, con amistad, admiración y respeto”); a José Antonio Pérez Díaz, Luis Herrera Campíns y Edecio La Riva Araujo (“hermanos sembradores en la faena común”). Y es que, a propósito de La Riva Araujo, militantes de un mismo partido y miembros de una misma bancada parlamentaria, sostuvieron a mediados de 1965 una dura polémica pública que evidentemente no hizo mella alguna en la amistad que ambos se profesaban, constituyendo una clave del ejercicio político claramente incomprendido en el presente siglo.

 

Cárdenas trata del problema del hombre, y desarrolla el temario colocándolo ante la naturaleza, el conocimiento, la ética, la religión, la muerte, la sociedad, el Estado, el trabajo, la economía, el derecho, la cultura, la ciencia, la estética, la historia y la política. Dirá en las páginas finales: “Hay grandes líderes históricos que poseen algo de todo, un gran poder intelectual, una recia personalidad, un control de los órganos del poder, etc. Estos son los grandes capitanes de la historia”.



Bibliografía: El combate político

 




RODOLFO JOSÉ CÁRDENAS: Del combate juvenil


La década de los sesenta tiene particulares características: por ejemplo, la juventud alcanza un protagonismo desconocido en otros países a través de las masivas protestas universitarias a propósito de la guerra de Vietnam, más allá de la música rock que le ha dado un inusitado impulso a la industria discográfica. En Venezuela, la irrupción de los jóvenes fue muy antes en el escenario político con generaciones que combatieron las dictaduras al mismo tiempo que plantearon ideas novedosas en contraste con las más viejas y tradicionales en decadencia. 


Por supuesto, la juventud demócrata-cristiana había sobrevivido en el concierto de las juventudes políticas por fuerza de sus públicas convicciones doctrinarias e ideológicas y una presencia contundente en las universidades y liceos del país, mientras que se evaporaban otras juventudes como la de URD y la de AD, que se convirtió en el MIR unida a la Juventud Comunista en la aventura insurreccional. A través de sus actuaciones parlamentarias, artículos de opinión y folletos, Rodolfo José Cárdenas, miembro el Comité Nacional de COPEI, no dejó de ventilar los grandes asuntos ideológicos, de incentivar al nuevo liderazgo político. Así, en 1965 nace la primera edición de un libro ameno y sobrio de título suficientemente revelador: “El combate político. Solo para líderes nuevos” (Editorial Doña Bárbara, Caracas).


Recibido con entusiasmo, prologado por Luis Herrera Campíns, versó en su primera parte sobre el encuentro con la política, la partitocracia, la dictadura y la reconquista democrática, la democracia formal, el partido en ascenso. La segunda, los siete pecados capitales del partido democrático, el partido ideológico, la dirección partidista, el perfil del liderazgo, la estructura internacional. En la tercera, los indeseables, la oligarquía intocable, los disfrutantes, los miserables, los incontenibles. Y, la cuarta, el Estado en América Latina, la educación, la ciencia, la reforma urbana y el reto de los líderes nuevos. 


De acuerdo a la prensa de la época, el impacto e influjo del libro fue considerable. Contribuyó en buena medida a la atención y orientación de los jotarrecistas que crecían considerablemente en el medio estudiantil, dándoles banderas de unidad y de profundidad ideológica. Además, ayudaba a la propia comprensión del partido como instrumento de lucha que exigía disciplina, sacrificio, entrega y compromiso. 




Biografía Rodolfo José Cárdenas

 




RODOLFO JOSÉ CÁRDENAS


Gehard Cartay Ramírez



Rodolfo José Cárdenas, Abogado y Doctor en Derecho por la Universidad Central de Venezuela y la Universidad de Salamanca, España, dirigente político, intelectual, escritor, parlamentario, orador, periodista e historiador, nació en San Cristóbal, estado Táchira el 27 de octubre de 1927.


Sus estudios primarios los cursó en Táriba, la secundaria en el Colegio Sucre, en Colón, y en los Liceos La Salle y Simón Bolívar de San Cristóbal. Desde muy joven ejerció el periodismo en los semanarios Copei del Táchira y Copei Nacional, de los que fue director.


 Cárdenas fue un político intelectual y un brillante exponente de la generación intermedia de Copei, aunque también figuró entre los líderes de la primera hora socialcristiana. En 1948, junto a Luis Herrera Campíns y otros compañeros, será uno de los fundadores de la Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC). 


Ya en Caracas fue colaborador del diario El Gráfico, órgano de su partido, y de la mayoría de los periódicos capitalinos. Una vez en el exilio, a mediados de los años cincuenta, fue también fundador de TIELA (Triángulo Internacional Europa Las Américas), vocero de la oposición social cristiana venezolana contra la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. Al regresar a Venezuela será hecho preso y el 23 de enero de 1958 lo encontrará junto a otros socialcristianos, como Hilarión Cardozo y Pedro Pablo Aguilar, en los calabozos de la Cárcel del cerro del Obispo en Caracas. Rodolfo José Cárdenas pasó en total tres años en prisión. 


En 1958 y 1963 fue elegido diputado por su natal estado Táchira. En 1968 repitió nuevamente como diputado, pero por el estado Lara. Entonces, como lo escribiera Rafael Caldera, “Rodolfo José Cárdenas llegó a ser uno de los diputados más brillantes, uno de los periodistas más incisivos y cáusticos, uno de los conductores políticos más discutidos de la actualidad nacional” (Prólogo del libro Las trece virtudes, editado en 1968). Entre 1958 y 1968 será miembro del Comité Nacional de Copei.


En 1969 se integró al equipo de gobierno del Presidente Caldera, elegido el año anterior, como Director de Información y luego como ministro de la Juventud, la Ciencia y la Cultura. En 1981 el presidente Herrera Campíns lo designaría Gobernador del Distrito Federal. 


Cárdenas dejó como legado una sólida obra en sus libros, artículos y piezas oratorias. Entre los primeros destacan El combate político, su obra primigenia, que nos inspiró a muchos dirigentes juveniles de Copei a mediados de los años sesenta, por sus novedosos enfoques y posturas progresistas dentro del ámbito demócrata cristiano. Vinieron luego Las trece virtudes y Ciencia y tecnología, El Humanismo Cristiano y Visión Antropocéntrica de la Historia, contentivos de sus agudas reflexiones filosóficas y modernistas, difíciles de conseguir en un político de entonces y de ahora.


Más tarde publicaría Copei en el Trienio Populista 1945-48 y Copei en la Constituyente, escritos en su siguiente exilio español de los años ochenta a causa de una persecución canalla en su contra bajo el gobierno del presidente Jaime Lusinchi. Son dos libros, cada uno de mil páginas de letra menuda, que retratan aquella época vertiginosa e interesante que sobrevino al golpe de Estado contra el general Isaías Medina Angarita en 1945.


Ya entrado el nuevo siglo, Cárdenas continuó escribiendo, esta vez sobre la más reciente historia contemporánea venezolana, de la que fue también actor y testigo, y de allí su valor testimonial. Publicó entonces -en dos tomos- La República Civil (1958-1998) y, más tarde, Venezuela Política Siglo XX, tres tomos, sobre la historia política del siglo pasado.


Su obra como periodista también es prolífica: miles de artículos escritos durante más de setenta años, también encierran el devenir venezolano de esas décadas. El suyo era un estilo incisivo, de frases cortas e impactantes y de gran vitalidad.


Falleció en Caracas el primero de febrero de 2017.