78 Aniversario de la JRC

 


78° aniversario de la JRC




Muy pocas veces nuestras cátedras de historia y de sociología política se han ocupado de las juventudes políticamente organizadas en Venezuela a pesar de la trascendencia que tuvieron para el país y para los partidos de adscripción.  La lucha sostenida a favor de la libertad y de la democracia en las distintas etapas de nuestra vida republicana, tuvo por escenario natural el liceo y la universidad. Diferenciada la naturaleza de la sociedad civil respecto a la sociedad política, los partidos asumieron la necesidad de estructurar la más juveniles de sus vocaciones y voluntades políticas, e, inevitablemente, alrededor de tres meses después de creada la Juventud Comunista de Venezuela que nunca solía distinguir entre una y otra naturaleza, surgió la Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC) para darle espacio, bandera y representación a los cada vez más amplios sectores juveniles democráticos, respondiendo así a un fenómeno demográfico asociado a la expansión urbana desde mediados del siglo pasado.

El 24 de diciembre de 1947 Luis Herrera Campíns, Rodolfo José Cárdenas, Valmore Acevedo Amaya y Eduardo Tamayo Gascue, le dieron concreción a la idea, nacimiento y denominación definitiva de la juventud del partido demócrata-cristiano, cuyo peso político e histórico aumentará paulatina y significativamente. Fue duro y difícil el tránsito por los años cincuenta en medio de la dictadura perezjimenista, pero aún más en la década siguiente, al defender la institucionalidad democrática dentro y fuera de las aulas, convirtiéndose en la vanguardia política, ideológica y emocional del partido: el liderazgo estudiantil de los demócrata-cristianos contuvo eficaz y corajudamente a las fuerzas insurreccionales castro-comunistas en liceos y universidades que, más de las veces, daban tregua a sus dramáticas diferencias y discrepancias internas para unirse y enfrentar a la JRC que pronto tuvo una derivación apropiada con la Democracia Cristiana Estudiantil (DCE, en liceos) y la Democracia Cristiana Universitaria (DCU, en universidades). Es en el seno de la JRC donde cobra una mayor actualidad el debate ideológico, aportando al partido matices y tendencias (Astronautas, Araguatos y Avanzados) que se harán célebres; y la JRC se convirtió en el motor emocional del partido al propulsarlo electoralmente, incorporada a la intensa faena del proselitismo entusiasta, esperanzado y esperanzador en todas las elecciones.

Entre varias de las perspectivas con las que se puede abordar la historia y las realizaciones jotaerrecistas, por cierto, portadoras de un sentido e identidad sin equivalentes en las otras juventudes partidistas, luce importante destacar el pleno ejercicio de la democracia interna que explica su existencia hasta mediados de los años noventa. E, incluso, podemos corroborar que un gran porcentaje de la dirigencia adulta a nivel local, regional y nacional, provenía de la temprana militancia y formación en la JRC; este dato se mantendrá aunque el dirigente adquiera responsabilidades de partido, o se incorpore definitivamente a otros organismos funcionales como el magisterio, los trabajadores, el frente femenino, el movimiento agrario, y los profesionales y técnicos.

Apuntemos, por otra parte, que los jotarrecistas celebraron con regularidad sus convenciones o asambleas internas, establecido el límite máximo de 30 años de edad para elegir o hacerse elegir en las instancias de conducción de cualquier nivel.  La inequívoca legitimidad y legitimación de su liderazgo, permitió contar con el reconocimiento y la respectiva representación en el Comité Nacional del partido, ejercida por el secretario general de la JRC, electo igualmente con un directorio juvenil que, a su vez, nombraba al secretariado administrativo, cuyas actividades estaban expresadamente contempladas en el propio reglamento orgánico de la entidad juvenil.

Por último, merece mencionarse que hubo un paulatino desarrollo institucional fácil de identificar con la selección del liderazgo juvenil. La accidentada etapa constituyente de la JRC, en el apogeo dictatorial, tuvo de hecho a Luis Herrera Campíns y al resto del equipo que le acompañó como secretario juvenil y directorio, incorporándose figuras estelares de las luchas juveniles como Hilarión Cardozo y José de la Cruz Fuentes. Al igual que en todas las instancias del partido, en la JRC se reunía semanalmente el directorio respectivo para la discusión política, el secretariado y el equipo de cada secretaría para los asuntos administrativos y operacionales, haciéndose un hábito definir y desarrollar una agenda para la discusión, añadida la evaluación del trabajo realizado y las propuestas de otros.

Un breve recuento de las Asambleas Nacionales de la JRC, luego de la caída de la dictadura perezjimenista:

I Convención Nacional de la JRC: eligió como secretario general a Hilarión Cardozo.

II Convención Nacional: reelecto Hilarión Cardozo.

III Convención Nacional: Eduardo Fernández es el secretario general en 1963, quedando electo luego (por el viaje al exterior de Eduardo), un nuevo equipo con Álvaro Páez Pumar como secretario general, en un Pleno Nacional realizado en 1964.

IV Convención Nacional: electo Abdón Vivas Terán en 1965, quedando encargado luego Oswaldo Álvarez Paz en 1966, hasta 1968.

V Convención Nacional: electo José Ramón Solano en 1968.

VI Convención Nacional: electo Julio César Moreno en 1971, quedando encargado luego Donald Ramírez hasta 1975.

VII Convención Nacional: electo Donald Ramírez en 1975.

VIII Convención Nacional: electo Agustín Berríos en 1979.

IX Convención Nacional: electo César Pérez Vivas en 1984.

X Convención Nacional: electo Vladimir Petit Medina en 1989.

XI Convención Nacional: electo José Gregorio Graterol en 1994.

Como referimos, la renovación del liderazgo jotarrecista siempre estuvo asociado a la realización puntual, real y convincente de sus procesos eleccionarios. Y la última vez que ocurrió, fue en 1994.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario