Historia DC Venezuela, Biografía, Luciano Valero

 

LUCIANO VALERO




 

Gehard Cartay Ramírez

 

 

 

Luciano Valero, abogado de la República y Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Los Andes, dirigente político, orador, ganadero y eminente servidor público, nació en Barinitas, estado Barinas, el 07 de enero de 1929.

 

Hizo su educación primaria en la escuela graduada José Vicente Unda de Barinitas. Sus estudios secundarios los realizó en el Colegio Rafael Medina Jiménez de Barinas y luego en el Liceo Lisandro Alvarado de Barquisimeto, siendo culminados en 1951. Antes, en enero de 1946, había participado en la fundación del Copei barinés siendo apenas un joven liceísta.

 

Posteriormente iniciaría la carrera de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, pero, al producirse el cierre de esta en 1952, logra su traslado para la Universidad de Los Andes, en Mérida, culminándolos en 1956. Se radica entonces en Barinas para iniciar su ejercicio como profesional. En 1957 integró la Junta Patriótica barinesa. Tras la caída de la dictadura pérezjimenista asumió la secretaría general del Partido Social Cristiano Copei a nivel regional y en las elecciones de diciembre de 1958 fue electo diputado al Congreso de la República por el estado Barinas.

 

En marzo de 1959, apenas cumplidos los 30 años de edad, fue nombrado gobernador de su entidad federal por el presidente Rómulo Betancourt, durante el gobierno coaligado entre AD, URD y Copei, producto del “Pacto de Puntofijo” acordado en noviembre de 1958. Ejerció aquella responsabilidad durante todo el período constitucional entre 1959 y 1964, siendo calificado entonces como uno de los mejores gobernadores -también el más joven de todos-, cumpliendo una obra significativa en materia de educación, salud, vialidad y urbanismo.

 

Entre 1964 y 1968 volvió a encargarse de la secretaría general del partido a nivel regional, resultando electo nuevamente como diputado al Congreso en las elecciones de 1968 en las que fue elegido Rafael Caldera como presidente de la República. No llegó tampoco a ejercer aquella diputación ya que fue designado nuevamente Gobernador de Barinas, posición que desempeñó durante todo el período constitucional 1969-1974, consolidando así los logros de su primera gestión. Así, fue gobernador de su entidad por diez años, habiendo sido el que mayor tiempo estuvo en el cargo durante la llamada República Civil entre 1958 y 1998.

 

De regreso a la oposición en 1974, Luciano Valero reasumió la secretaría general del Copei regional, en la cual -por cierto- tuve el honor de sucederlo en 1977 por decisión suya cuando fue llamado a integrar el comando nacional de campaña del candidato Luis Herrera Campíns. En 1978 fue escogido Senador por Barinas, representación que tampoco llegó a ejercer. Una vez electo Herrera Campíns como Presidente de la República lo designó sucesivamente Ministro de Agricultura y Cría en 1979, Gobernador del Distrito Federal en 1981 y Ministro de Relaciones Interiores en 1982. Estuvo entonces encargado de la Presidencia en varias oportunidades entre los años 1982 y 1984.




LUCIANO VALERO y GEHARD CARTAY RAMÍREZ

 


Debe destacarse que fue un exitoso Ministro de Agricultura y Cría por conocer en profundidad el sector agropecuario, pues su condición de ganadero y productor del campo por largos años lo acreditaban para dirigir la política gubernamental en este sector de la economía nacional, sus problemas y sus potencialidades. Como gobernador del Distrito Federal su gestión estuvo orientada a mejorar los niveles de vida de los sectores más humildes de Caracas y del entonces municipio Vargas, a través de importantes obras públicas y programas sociales. Desde el Ministerio de Relaciones Interiores practicó una política de diálogo con todos los sectores del país y ejecutó igualmente medidas de seguridad y orden público eficientes y serias.

 

Al finalizar sus funciones gubernamentales en 1984 fue elegido miembro del Comité Nacional de Copei y posteriormente se radicó en Barinas, reasumiendo sus actividades agropecuarias, pero siempre dispuesto a colaborar con Copei a través de su sabia orientación y guía.

 

Como líder político Luciano Valero se distinguió por su dedicación al partido que ayudó a fundar y por su eficiencia como servidor público. Fue un jefe político capaz, ajeno a la demagogia y de carácter y responsabilidad comprobadas. Fue también un gobernante honesto y un eficaz administrador de los recursos públicos.

 

Hombre de rectitud indoblegable y de una profunda convicción ideológica, Valero se mantuvo fiel -hasta el día de su muerte- a la causa demócrata cristiana, guía e inspiración permanente de su fecunda vida de hombre público.

 

Estuvo casado con Fanny Bravo de Valero, su fiel compañera de siempre, con quien procreó cinco hijos: Isabel Teresa (Chaba), Eloy (+), María Daniela, Fanny Cecilia y Andreína.

 

Luciano Valero falleció el 18 de junio de 2004 en la isla de Margarita cuando asistía a las exequias de su viejo amigo y compañero Gonzalo García Bustillos, poeta, diplomático, parlamentario y también ministro en el gobierno del presidente Herrera Campíns.


Encíclicas

 

Sollicitudo Rei 

Sollicitudo Rei Socialis: Una encíclica con toque venezolano




                                                                           

     Cristian Sánchez


        ¿Qué es La Sollicitudo rei Socialis?


Es una epístola del Papa San Juan Pablo II publicada el 30 de diciembre de 1987 con motivo del vigésimo aniversario de la Encíclica Populorum progressio del Papa San Pablo VI. Este documento aborda la moral cristiana expresada en la solidaridad, la justicia social internacional y el bien común universal en el desarrollo de los pueblos ante las inmensas problemáticas que atravesaba el mundo en los años 80.

Todo problema social, político y económico viene de una falta de moralidad porque toda degradación moral conlleva degeneraciones en el ámbito familiar, social, económico,  jurídico o administrativo,  tal como demuestran las imposiciones de los modelos políticos y económicos como el bloque capitalista y el comunista en favor de sus intereses; el gasto desmesurado en el ámbito armamentístico; las sociedades consumistas que dan mayor importancia a la adquisición, acumulación y rápido desecho de los bienes materiales, al punto de esclavizar al hombre a la obsesión y dependencia hacia los objetos; la corrupción, la deuda externa y la explotación de las naciones menos desarrolladas que incrementa las sociedades empobrecidas, incapaces de tener servicios básicos eficientes, hogares dignos, salarios justos, educación de calidad y demás derechos fundamentales que todo ser humano merece, al punto de tener que emigrar a otras naciones bajo condiciones inseguras, y donde no necesariamente serán tratados como es debido, respecto de su dignidad humana.

A pesar de todas esas dificultades provenientes del contexto de la guerra fría, la Iglesia reconoce la toma de conciencia y los esfuerzos en tratar de solventar las problemáticas junto con el llamado a todas las personas de buena voluntad sin importar su nacionalidad o credo, a que se unan mediante la solidaridad, para que las estructuras del pecado se derrumben ante el inmenso amor de Dios; que los gobiernos totalitarios sean reemplazados por unos más democráticos que permitan a los ciudadanos ser protagonistas del progreso integral de sus países; que se respete la autodeterminación y la expresiones culturales de los pueblos, que las naciones  desarrolladas asuman su labor de ayudar a las naciones más necesitadas, que todo ser humano tenga posibilidad de tener condiciones de vida óptimas; que se respete el derecho a la vida, a la propiedad, a la iniciativa económica, de participación, de culto entre otros;  que los dineros destinados al mercado de las armas sean invertidos en favor de la vida, que los recursos sean utilizados bajo el precepto del destino universal de los bienes porque como dijo el Papa San Pablo VI “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”.

El Toque Venezolano

 El Dr. Andrés Caldera Pietri en su artículo La pequeña historia de una encíclica relata que la existencia del documento se debe en parte a una serie de encuentros que tuvieron   el Expresidente Dr. Rafael Caldera, y el Papa San Juan Pablo II.

“Caldera nos contó en el camino de regreso la conversación: “Santidad, ya la Encíclica Populorum Progressio va a cumplir 20 años y la realidad del mundo se ha modificado en muchos sentidos. En el espíritu de la Iglesia de mantenerse al compás de los tiempos haría falta actualizarla…”. Se emocionaba al narrar la reacción del Papa, quien le respondió después de haberlo escuchado atentamente: “Quizás su visita es providencial, una nueva Populorum Progressio (…).

El año 1987, el Papa dispuso la celebración de los veinte años de la Encíclica Populorum Progressio mediante un acto solemne en el Vaticano, con la asistencia del cuerpo cardenalicio y del cuerpo diplomático. A ese acto, invitaría a Rafael Caldera para ser el orador central, correspondiéndole la distinción de ser uno de los pocos seglares que lo habían hecho hasta ese momento en el Vaticano. Habló también el Cardenal Roger Etchegaray, presidente de la Comisión de Justicia y Paz, que había sacado un extenso documento sobre el problema de la deuda externa, y clausuraría el mismo Papa, San Juan Pablo II, lo cual refiere en el texto de su nueva Encíclica Sollicitudo Rei Socialis, promulgada el 30 de diciembre de ese año (…).

El 24 de marzo de 1987, Caldera hizo un discurso que calificó como el más honroso e importante de su vida. En él, hizo un extenso análisis de los años transcurridos desde la promulgación de la Populorum Progressio y de otras Encíclicas Papales que conforman el cuerpo de la Doctrina Social de la Iglesia. Comenzó su intervención así: “Hace veinte años, un gran Papa dijo ‘el desarrollo es el nuevo nombre de la paz’. Veinte años después tenemos que reconocer que ni se ha logrado el desarrollo, ni se ha asegurado la paz. Pero el mensaje está vigente”(…).

Al concluir el acto, San Juan Pablo II compartió un rato privadamente con familiares y amigos de Caldera -entre los que me encontraba- y le escuché decir bromeando sobre el discurso de mi padre, “conoce mejor las Encíclicas que yo”. En realidad, entre los dos surgió una hermosa amistad hasta el punto de llamarlo “mi hermano mayor”, siendo el Papa cuatro años menor que él (…).

La mayor satisfacción de Rafael Caldera fue cuando Su Santidad Juan Pablo II, hoy santo de nuestra Iglesia Católica, le dijo personalmente esa es su Encíclica”.

 La carta del Dr. Rafael Caldera dirigida a S.E. Cardenal Rosalio Castillo Lara el 24 de febrero de 1988 son pruebas de este importante acontecimiento para Venezuela y la iglesia católica.

¿Cuál es la importancia de la Sollicitudo rei Socialis?



La Sollicitudo rei Socialis es la perfecta continuación de la Encíclica Populorum Progressio de San Pablo VI demostrando la continuidad y renovación de la Doctrina Social de la Iglesia en favor de dar soluciones morales a los problemas de la humanidad. El desarrollo de los países debe estar enmarcado en el cumplimiento del bien común universal, la justicia social internacional y los derechos fundamentales del hombre en donde cada persona pueda tener acceso a los bienes morales,  materiales y recreativos que permitan el desarrollo integral de todos.

Dios quiere lo mejor para sus hijos y es por ello que todos estamos llamados a ser partícipes del desarrollo de todos los países y hacer del mundo un lugar mejor.

A pesar que la figura del Dr. Rafael Caldera genera toda clase opiniones tanto a favor como en contra, es de mucha relevancia saber que un venezolano pudo llegar a dejar huella en una Encíclica Papal de San Juan Pablo II, que forma parte de la doctrina social de la iglesia estudiada en todo el mundo tanto por el clero como los laicos entregados al estudio de la DSI y que a su vez demuestra el  mucho aprecio del Sumo Pontífice al expresidente nacido en tierras venezolanas.

Notas del Autor

El interés por este artículo se debió a que en diciembre del 2024 estuve leyendo las 15 curiosidades sobre Rafael Caldera y la número 10 dice:

“Fue quien le propuso, en audiencia privada, Juan Pablo II, con quien tuvo una cercana amistad, escribir una nueva Encíclica que renovara la Populorum Progressio. De allí nació la Encíclica Sollicitudo Rei Socialis”.

Ante el asombro de la información, le escribí a la  Familia Caldera Pietri para que se abordará ese acontecimiento el hecho de que un venezolano haya podido incluir en la creación de una encíclica papal es un hecho trascendental que debe saberse. Tras una serie de  recordatorios se logró  el 31 de mayo del 2025 la publicación  del artículo La  pequeña historia de una encíclica por el Dr. Andrés Caldera Pietri en donde describe el importante suceso.

Los tiempos actuales de la revolución de la inteligencia artificial requiere que se vuelvan los ojos a la Doctrina Social de la Iglesia y que la misma sea actualizada ante las problemáticas de los nuevos tiempos. También es necesario que Su Santidad Papa León XIV realice una serie de encíclicas en donde se aborde el tema de la juventud y las continuaciones de Divini Redemptoris, Populorum Progressio y  Sollicitudo Rei Socialis en el año 2027 porque se cumplirán 90 años de la encíclica Divini Redemptoris, 60 años de la Populorum Progressio y 40 años de la Sollicitudo Rei Socialis.


Fuentes de Consulta:

-La  pequeña historia de una encíclica

Autor Dr. Andrés Caldera Pietri

https://www.google.com/amp/s/lapatilla.com/2025/05/31/andres-caldera-pietri-la-pequena-historia-de-una-enciclica/amp
https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis.html

Historia DC Venezuela, Margarita Palacios

 

 MARGARITA PALACIOS, COLABORADORA DE LUIS HERRERA CAMPÍNS Y DE ARÍSTIDES CALVANI: UNA VIDA DEDICADA A LA VOLUNTAD DE SERVIR

 

MARGARITA PALACIOS CON LA MADRE TERESA DE CALCUTA


¿Qué significa y cómo se ejemplifica la "voluntad de servir" en política?

La "voluntad de servir" en política se refiere a la disposición genuina y al compromiso personal para priorizar los intereses y el bienestar general por encima de los propios. Es la motivación intrínseca que impulsa a un político a buscar el bien común, y actuar con ética y transparencia.

Una ciudadana venezolana ejemplar, que ha dedicado su vida al trabajo político internacional -especialmente en Centroamérica- es MARGARITA PALACIOS. Y lo ha hecho sirviendo con entereza, constancia y fidelidad a ARÍSTIDES CALVANI y a LUIS HERRERA CAMPÍNS, quienes en su vida de egregios humanistas cristianos tuvieron siempre presente la importancia de luchar por una Latinoamérica más justa, lo cual era imposible de lograr sin libertad. Y, en esa labor, lenta pero segura, contaron siempre con el esfuerzo incansable de Margarita.

CARMEN MARGARITA PALACIOS CABRÉ nació en Caracas, el 13 de septiembre de 1934, en la caraqueña parroquia de Santa Rosalía, en el número 128, ubicado entre las esquinas de Hoyo a Castán; sus padres fueron Alfredo Palacios Madriz, y Carmen Teresa Cabré. El Palacios paterno desciende directamente de la madre del Libertador Simón Bolívar. Sus abuelos maternos eran españoles de Cataluña. Margarita nació y creció en una familia numerosa: un total de nueve hermanos, seis varones y tres hembras, siendo Margarita el número cuatro.

Su padre fue administrador de la Hacienda Santa Teresa, en Aragua, donde residió la familia, y sus estudios formales se iniciaron allí. Tuvo como maestra e institutriz a Ana Luisa Hidalgo, de La Victoria, reconocida educadora aragüeña. Ya en Caracas, ingresará en cuarto grado en el Colegio Los Caobos. La secundaria la hizo en el Colegio La Guadalupe. Graduada de bachiller, Margarita trabajará inicialmente en el Banco Mercantil, pero luego ingresaría en la UCV, como estudiante de Historia.

Su destino, entonces, cambiaría radical y definitivamente: una amiga que trabajaba en el recientemente fundado IFEDEC (1962), el instituto formador de cuadros demócrata-cristianos nacionales e internacionales, le pidió a Margarita que le hiciera una suplencia por vacaciones. Ella aceptó, y entró a trabajar en ese instituto fundado entre otros, por ARÍSTIDES CALVANI; su colaboración fue más allá de una suplencia laboral, fue el inicio de una vocación para toda la vida.

CALVANI, de cuya muerte se cumplieron ya cuarenta años, contó, en el IFEDEC, con colaboradores que desde el primer día pusieron todo su entusiasmo y la voluntad de servir al humanismo cristiano; uno de ellos fue Margarita, viajera incansable, quien por años se dedicó a recorrer Latinoamérica, especialmente tierras centroamericanas. Y su labor fue de siembra fructífera: desde su colaboración en las labores del IFEDEC en la formación de líderes latinoamericanos, a las acciones para fortalecer a los partidos demócrata-cristianos y su lucha, por ejemplo en Centroamérica, contra los extremistas de izquierda marxista o de los viejos autoritarismos de derecha.

Margarita recuerda con pesar el viaje a Guatemala, en 1986, a la toma de posesión presidencial de Vinicio Cerezo. Fue de las primeras personas que recibió la noticia del accidente que le costó la vida a Calvani, su esposa Adelita, y sus hijas Graciela y María Elena; incluso regresó a Venezuela en el avión que trajo sus restos.

Por su parte, Luis Herrera Campíns -en la Organización Demócrata Cristiana de América, luego en el ejercicio de la presidencia en Venezuela, y posteriormente en la secretaría general de la Internacional Demócrata Cristiana- dedicó una parte muy importante de sus labores y desvelos a trabajar por la paz y reconciliación de los pueblos, en especial en este sufrido continente nuestro. Y para ello, contó con los esfuerzos valiosos de muchas mujeres entregadas de alma y corazón a la lucha por la libertad, la justicia, la paz en nuestros pueblos y la democracia, siguiendo los principios del humanismo cristiano.

Y en esa labor, tuvo como colaboradora fundamental a MARGARITA PALACIOS. Puede afirmarse, sin exageración alguna, que no ha habido otro enviado y funcionario venezolano que fuera más conocido por los jefes de Gobierno y líderes partidistas centroamericanos -especialmente los demócratacristianos- que nuestra querida Margarita. Primero en el IFEDEC, luego en la ODCA, y después como comisionada para las relaciones internacionales del presidente Herrera Campíns.

En el primer Gobierno del presidente Rafael Caldera tuvo la oportunidad de trabajar y compartir experiencias con ilustres compatriotas como Enrique Pérez Olivares, Guido Díaz Peña, Luis Alberto Machado, y, por supuesto, el entonces secretario general de la ODCA, Luis Herrera Campíns.

En sus viajes, pudo encontrarse y conocer a personalidades hoy reconocidas mundialmente, como la Madre Teresa de Calcuta, y el teólogo y arzobispo brasileño Helder Cámara; y en el ámbito democristiano, tuvo amistades entrañables donde destacan los expresidentes Vinicio Cerezo (Guatemala) Rafael Ángel Calderón (Costa Rica), Miguel Ángel Rodríguez (Costa Rica), Leslie Manigat (Haití), Osvaldo Hurtado (Ecuador), Eduardo Frei Montalva (Chile) y Napoleón Duarte (El Salvador).




MARGARITA, JUNTO A VINICIO CEREZO, LUIS HERRERA CAMPÍNS Y NAPOLEÓN DUARTE


Mención muy especial merecen los encuentros -fueron dos, durante la presidencia de Luis Herrera Campíns- con la Madre Teresa, que para Margarita fueron inolvidables, al punto que marcaron su vida. El primero, como enviada especial para buscarla en Panamá, y acompañarla en su viaje y estancia en Venezuela; el segundo, acompañándola en un viaje a Haití, en agosto de 1982.

En este segundo viaje, durante la visita a una de las casas de ayuda a la infancia (niños abandonados) que era auspiciada por la Madre Teresa, Margarita pudo ver de primera mano la digna y hermosa labor que realiza su orden, bajo su guía y ejemplo. Luego, el impacto fue mayor: visitaron una casa para moribundos, personas humildes ya desahuciadas, a las que se presta auxilio y consuelo. 

En las casas visitadas, resaltaba siempre esta frase: "Tengo sed",  unas de las últimas palabras dichas por el Señor en su crucifixión. 

Durante ese viaje, la Madre Teresa asimismo le regaló a Margarita, de su puño y letra, esta hermosa oración que puede leerse abajo (traducción al castellano):

“María, Madre de Jesús, dame tu corazón, tan hermoso, tan puro, tan lleno de humildad y amor. Que yo pueda recibir a Jesús en el Pan de Vida, amarlo como tú lo amaste, y servirlo bajo el angustioso manto de los pobres”.




Asimismo, le dio este mensaje, de su puño y letra:




("Querida Margarita, se santa, porque, Jesús, que te ama tanto, es santo. Que Dios te bendiga").


Como despedida, la Madre Teresa le dice a Margarita esta frase inolvidable: "Margarita, no te olvides, que el que menos tiene es quien más te puede dar".

Margarita no fue solo una funcionaria eficaz e incansable en sus labores; ella ha sido siempre sobre todo una buena persona, una colaboradora fraterna, una cristiana que practica los valores en los que fue educada.

Nadie supo que Margarita, siendo una humanista cristiana infatigable, sólo se inscribió en Copei cuando Luis Herrera Campíns asumió la presidencia del partido en 1994.

¿Qué implica ser "una buena persona" para Margarita? Ser "una buena persona" para ella ha significado siempre ir más allá de tener buenas intenciones o ser amable. Se trata de un concepto profundamente ligado a una profunda ética, con integridad y responsabilidad en el servicio público que ha marcado siempre su vida. Ella supo construir una ética personal centrada en la dignidad, la lealtad, y una caudalosa generosidad en el servicio público.

En resumen, para ella ser una "buena persona" ha sido un ideal que va mucho más allá de la moralidad individual. Se traduce en valores que han sido los pilares sobre los que ella ha construido su vida, ejemplar, admirable y honesta.


Historia de Venezuela - Ildelfonso Riera Aguinagalde

 “ILDELFONSO RIERA AGUINAGALDE, IDEAS DEMOCRISTIANAS Y LUCHAS DEL ESCRITOR”




 Gehard Cartay Ramírez



 

Tal vez poco conocido, Ildelfonso Riera Aguinagalde (1834-1882) fue un político, médico, ideólogo y escritor caroreño, nacido el primero de febrero de 1834, a quien algunos han señalado como precursor de las ideas demócratas cristianas en Venezuela, a mediados del siglo XIX.


Esta biografía suya, publicada en 1991 por la Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia y escrita por el historiador y periodista, también caroreño, Luis Oropeza Vásquez, retrata a un personaje impar que, además, fue combatiente en la Guerra Federal al lado de los generales Juan Crisóstomo Falcón y Ezequiel Zamora, será luego gobernador provisional de Barquisimeto, diputado a la Constituyente de 1864, Ministro de Relaciones Exteriores en 1869 y 1877 y de Hacienda en 1979. Murió en París el 24 de marzo de 1882, a los 48 años de edad.


El libro en comento, aparte de su subtítulo, trae algunas informaciones que presentan al personaje como un fiel practicante católico, creyente igualmente en la necesidad de aplicar algunos principios del cristianismo en la acción política y de gobierno, es decir, como alguien que hoy podría ser catalogado como un demócrata cristiano.


“Él creía -sostiene Oropeza Vásquez- que los verdaderos cristianos deben estar al servicio de las mejores causas sociales, luchar por la redención de los pueblos, víctimas de las injusticias, de la incultura y de la explotación. En la doctrina cristiana, que debe nutrir la savia vital del verdadero catolicismo, está la fuente de la redención popular”.


Agrega el autor que el pensamiento de Riera Aguinagalde “busca cauces renovadores, plantea a veces profundos cambios sociales, políticos y económicos, como si hablara en esta inquietante y avanzada segunda mitad del siglo XX”. Igualmente, nuestro ilustre personaje, creía que “el cristianismo está llamado a librar las mejores batallas por los oprimidos, si sabe ser leal a sus propósitos de redención y a su elevado concepto de la dignidad humana”.








Riera Aguinagalde fue un acucioso estudioso de las encíclicas papales y otros documentos de la Iglesia Católica y, si bien es cierto que aún en su tiempo vital no se había formulado formalmente la Doctrina Social de la Iglesia -lo que hará el Papa León XIII a finales del siglo XIX-, no lo es menos que ya entonces se habían venido publicando varios pronunciamientos de la jerarquía católica sobre la cuestión social.


Este libro constituye un interesante material de consulta histórica sobre algunos antecedentes importantes del pensamiento demócrata cristiano en Venezuela, aparte de biografiar a un personaje singular de la Venezuela del siglo XIX.





Historia DC Venezuela - Campaña electoral 1958

 

CALDERA EN EL ZULIA


Rafael Caldera, discurso, 1958.

Rafael Caldera durante un discurso en la campaña presidencial de 1958.

Foto tomada de rafaelcaldera.com



Luis Herrera Campíns

La presencia de Rafael Caldera, candidato presidencial nacional lanzado por la VII Convención del Partido Socialcristiano COPEI, en el Estado Zulia, reviste gran importancia en la actualidad política y cultural de Venezuela.

Caldera ha ido al Zulia en campaña electoral, a dejar en todos los espíritus su palabra de concordia y de fe en los destinos superiores e históricos de Venezuela. Como dirigente y como político, Caldera es un modelo de equilibrio, un prodigio de serenidad. A temprana edad ha alcanzado honores y respeto que muchas veces, en la mayor parte de los casos, se logran después de una larga vida, luego de un lento proceso de decantación. Caldera tiene la virtud del análisis y de ahí la extraordinaria admiración que despiertan sus enfoques en los cuales contempla desde los planos y aspectos generales fácilmente captables por cualquier mente hasta detalles al parecer intrascendentes, a los que les descubre su desapercibida importancia. A la facultad analítica une la facilidad sintética. Decir mucho en pocas palabras. No perder tiempo en perífrasis, sino ir en forma directa al meollo de los asuntos, a los entretelones causales de los hechos y fenómenos sociales. Tarea difícil es de ordinario resumir pensamiento creador en pocos vocablos, darle profundidad a la frase. Inclusive, prosistas sobresalientes requieren castigar severamente su estilo para comunicarle características sintéticas. Pero en Caldera, fuera de esas dos grandes cualidades, hay una tercera excepcional: la brillantez, ponerle fino toque de elegancia a lo tratado. Por eso, Caldera es claro. Porque camina sin andar a tientas, razonando cada paso, tocando terreno firme de argumentación en la marcha. Yo recuerdo que un día, durante la Constituyente bajo el régimen de la Junta Revolucionaria de Gobierno, salía contentísimo de su actuación en un debate con Andrés Eloy Blanco, el inigualable parlamentario venezolano. “A mí me cuesta —dijo— construir una metáfora o hacer una figura retórica. Pero, en cambio, para la discusión poseo esa cualidad, que muchos podrán calificar de jesuítica, de saber hasta donde, en la penumbra, llega la luz y dónde comienza la sombra”...


Fuera de los móviles políticos de la visita de Rafael Caldera al Zulia, porción nacional donde goza de dilatado prestigio y a la que quiere y admira por mil razones, hay también, causas de tipo universitario que lo hicieron acelerar la realización de una gira retardada desde hace tanto tiempo. Caldera ha de recibir el título de Profesor Honorario de la Universidad del Zulia. Quizá, si su intención no ha cambiado en las últimas horas, el tema de su discurso versará sobre la importancia y la integración de las regiones en la vida nacional y en el Estado, un tema apasionante muy pocas veces analizado con total serenidad, calma absoluta, mente fría y ánimo desapasionado.

Para Caldera no hay satisfacciones superiores a las que ha obtenido en el campo fértil de la Universidad. Ese título honorario que se ha dignado conferirle el cuerpo rector del Alma Máter zuliana lo ha llenado de orgullo, de entusiasmo, de alegría. Luchador estudiantil en pro de la Reforma Universitaria por largos años, en los 16 que lleva de catedrático universitario ha seguido conservando el espíritu de la Universidad. Caldera puede renunciar a su profesión, al ejercicio constante de que es tan devoto, pero nunca a sus cátedras. Caldera concibe la Universidad como una vivencia. Formado en las fuentes que abrevó y contribuyó a la vez a acrecentar don Andrés Bello, pasión de su vida lo constituye el desvelo universitario. De la cátedra, tiene Caldera un concepto moderno, amplio y ágil. El no es el profesor modoso, que se precia del orden liceísta a, b, c, de su exposición. Siendo metódico, no utiliza procedimientos escolares en la exposición de las asignaturas a su cargo.

Hay una manera de enseñar que consiste en señalar los conocimientos, machacarlos en la mente del alumno, insistir sobre ellos en un orden perfecto. Hay profesores con subtítulos y subrayados, en exceso metódicos. Esta no es la manera docente de Rafael Caldera. Los puntos del programa los expone en forma general, con su inmenso poder de análisis, a veces con una elocuencia tan arrebatada que los “buenos” estudiantes de apuntes para el caletre casero se desesperan por la rapidez oral de su exposición. Lo formidable de Caldera como profesor no sólo es la maestría y profundidad con que trata los temas, sino la amplitud de horizontes que busca abrir en el espíritu de los estudiantes. Lo que sugiere, lo que insinúa, lo que relaciona, lo que asocia, las inquietudes que despierta. El conocimiento que se adquiere en la Universidad debe ser una panorámica sobre la problemática del hombre y del saber. La Universidad no forma sabios; señala los caminos que debe recorrer el esfuerzo personal para alcanzar la sabiduría. La Universidad viene a ser eso: norma de vida, tanto para la dignidad como para el conocimiento.

Así, en forma apresurada, he querido escribir estos comentarios para mis queridos amigos del Zulia, encantados con la visita de Caldera. En una tierra generosa y previsora como la zuliana, la palabra y las enseñanzas de Caldera encuentran abonado terreno de inteligentes espíritus y despiertos corazones. Maestro de dignidad en un país donde a menudo se comercia con las convicciones y hasta con la honradez, al entrar de nuevo en contacto con el pueblo zuliano, estoy seguro de que Caldera habrá reforzado su fe en los destinos nacionales y recibido alientos para una empresa donde campean por sobre cualquier otro concepto la noción de servicio, la revalorización del espíritu y su proyección social.



Artículo publicado en "Panorama", periódico zuliano,  el 19-10-58. Luego reproducido en "LUIS HERRERA CAMPÍNS - Palenque - Retrospectiva de un compromiso con Venezuela", publicación del Fondo Editorial IRFES,  compilación de Guillermo Yepes Boscán. Maracaibo, 1979




Historia DC Venezuela

 

CAMPAÑA ELECTORAL DE 1947: UNA FOTOGRAFÍA SINGULAR



FOTO TOMADA DE LA PÁGINA WEB RAFAELCALDERA.COM



Campaña electoral de 1947: atravesando un río llanero -seguramente en Portuguesa, a juzgar por la placa de uno de los vehículos- y a bordo de una balsa, en esta vieja y borrosa fotografía, aparecen, de izquierda a derecha, Rafael Caldera, candidato presidencial de Copei, Eduardo Tamayo Gascue, Luis Herrera Campíns, Rafael Angel Cartaya y Rodolfo José Cárdenas, entre los identificables. 


Historia de Venezuela

 


La dura transición de 1958




 

La caída de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958 dio inicio a lo que ahora se llama una transición política. Antes, en otras circunstancias históricas, se había dado con Eleazar López Contreras para salir del gomecismo en 1936, y con la Junta Revolucionaria de Gobierno -derivada de los sucesos del 18 de octubre de 1945- para avanzar hacia el establecimiento de la democracia representativa. Sin embargo, en 1958, con todos los elementos que los científicos sociales contemporáneos citan para caracterizar a las transiciones, teníamos un pueblo crecientemente organizado y movilizado, partidos que eran convincentemente tales, unas Fuerzas Armadas que necesitaban reinstitucionalizarse, una industria petrolera vigorosa y un país predominantemente urbano.

 

No bastaba con la sustitución de Pérez Jiménez, sino era indispensable el concurso de un liderazgo fortalecido para caminar hacia la efectiva democratización el país, en respaldo de la Junta de Gobierno presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal que debió afrontar una grave situación social (por ello, el Plan de Emergencia), una difícil coyuntura petrolera (las restricciones voluntarias de Estados Unidos para importar el crudo), y una dura resistencia de grupos, logias, movimientos y otras expresiones reaccionarias y autoritarias.

 

COPEI prestó toda la cooperación posible, en un ambiente de unidad nacional, para afrontar situaciones muy ásperas, peligrosas y definitivamente violentas. Significaba una constante movilización de toda su dirigencia en Caracas y en todas las localidades del país para que sus líderes personalmente asumieran la responsabilidad de respaldar y sostener a la Junta de Gobierno. Y, como podemos apreciar e la gráfica, Rafael Caldera, no dudaba en prestar su apoya frente a cualquier coyuntura por muy grave que fuesen los riesgos, al igual que todos los demócrata-cristianos del país. Vemos al yaracuyano junto a otros referentes de los partidos democráticos junto a Larrazábal en un acto de apoyo a su gestión transicional que fue de una complejidad que bien merece la atención de los transitólogos de la actualidad. El orador en ese momento es Jóvito Villalba. 

 

En dos oportunidades harto dramáticas, COPEI estuvo con esta transición, como en julio y en septiembre de 1958 cuando se alzaron nada más y nada menos que el ministro de la Defensa, Jesús María Castro León, o una serie de oficiales encabezados por Juan de Dios Moncada Vidal, entre otros, en una faena que resultó sangrienta.