Luis Herrera Campíns, Historia DC Venezuela



El primer gabinete del presidente Herrera Campíns

 




 

El tren ministerial promedio del siglo XX venezolano fue de un número

modesto de despachos en el caso de compararlo con los excesos

burocráticos de la presente centuria. Al iniciar nuestra vida republicana en

el XIX, por muchos años fueron tres las Secretarías que nos distinguieron

(Interior, Exterior, y Guerra y Marina), dando paso a una multiplicación

lógica en correspondencia con el Estado Nacional que caminó hacia su

consolidación. Eran tiempos de una simplificación ministerial ya que, a

modo de ilustración, el ministerio de Fomento atendía también los asuntos

petroleros que después justificaron la creación del despacho de Minas e

Hidrocarburos y, más tarde, su conversión en Energía y Petróleo. Hasta el

primer gobierno de Rafael Caldera hubo el número adecuado de

ministerios que tendió a crecer con el primer gobierno de Carlos Andrés

Pérez, pero inequívocamente batió todo récord bajo el socialismo del siglo

XXI.

 

Presidente electo en diciembre de 1978, Luis Herrera designa su primer

gabinete de acuerdo a la Gaceta Oficial N° 31.694 del 12 de marzo de

1979, compuesto por:

 

Relaciones Interiores: Rafael Andrés Montes de Oca

Relaciones Exteriores: José Alberto Zambrano Velasco

Hacienda: Luis Ugueto

Defensa: Fernando Paredes Bello

Fomento: Manuel Quijada

Educación: Rafael Fernández Heres

Sanidad y Asistencia Social: Alfonso Benzecri

Agricultura y Cría: Luciano Valero

Trabajo: Reinaldo Rodríguez Navarro

Transportes y Comunicaciones: Vinicio Carrera

Justicia: José Guillermo Andueza

Energía y Minas: Humberto Calderón Berti

Ambiente y Recursos Naturales No Renovables: Carlos Febres Poveda

Desarrollo Urbano: Orlando Orozco

Información y Turismo: José Luis Zapata

Juventud: Charles Brewer-Carías

Ministro de Estado Jefe de Cordiplán: Ricardo Martínez

Ministro de Estado para la Cultura: Guillermo Yepes Boscán

Ministro de Estado para la Ciencia: Raimundo Villegas

Ministro de Estado para la Asesoría Parlamentaria: Ceferino Medina

Castillo

Ministro de Estado para el Desarrollo de la Inteligencia: Luis Alberto

Machado

Ministro de Estado presidente del Fondo Inversiones de Venezuela:

Leopoldo Díaz Bruzual

Ministro de Estado para la Participación de la Mujer en el Desarrollo:

Mercedes Pulido de Briceño

Ministerio de Estado para la Cultura de Venezuela: Luis Pastori

Ministro de Estado para el Impulso del Progreso Oriental: Nerio Neri Mago

Secretaría de la Presidencia: Gonzalo García Bustillos

Gobernador del Distrito Federal: Enrique Pérez Olivares


Historia DC Venezuela, Enrique Pérez Olivares, Formación política

 


Pedagogía de la Democracia Cristiana





Enrique Pérez Olivares (1931-2012), fue un destacado jurista venezolano, egresado de la Universidad Central de Venezuela con especialización en derecho mercantil y administrativo por la Universidad de Roma.  Decano de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, ejerció la docencia en esa misma casa de estudios desde 1958 hasta jubilarse como Profesor Agregado en 1988. Asimismo fue ministro de Educación y gobernador del Distrito Federal en los gobiernos de Rafael Caldera y Luis Herrera Campíns. 

Los últimos años de su vida los dedicó a la enseñanza, fundando y ejerciendo el rectorado de la Universidad Monteávila. No obstante, deseamos llamar la atención en torno a la absoluta franqueza de su compromiso socialcristiano traducido, por ejemplo, en una directa contribución a la fundación del IFEDEC junto a Arístides Calvani, donde impartió muchísimas horas de clase, concibiendo un clásico esquema de desarrollo del pensamiento demócrata-cristiano que facilitó la pedagogía de la corriente política e ideológica universal, que se proyectaría fuertemente en América Latina. 

En efecto, su “Introducción a la democracia cristiana” fue mimeografiada innumerables veces, siendo resultante de los cursos impartidos en el IFEDEC y no sólo a la militancia venezolana, sino a la de otros países que recibieron nuestro apoyo solidario en dicha casa de estudios.

El ejemplar que traemos a colación se encuentra en la biblioteca de la Universidad Católica Andrés Bello, cuya portada nos hemos permitido fusionar con una fotografía de Enrique Pérez Olivares probablemente de mediados de la década de los sesenta del XX, gracias a la IA.

Comentemos, por una parte, que el breviario trata de los principios políticos, metapolíticos y para la acción. Una estupenda condensación que admitía cualquier desarrollo de acuerdo a las realidades en el ámbito venezolano y en el de otros países. Por ello, la eficacia del pedagogo que fue Pérez Olivares, permitiendo flexibilizar unos supuestos que, sin necesidad de dogmatizarlos, resultaron fundamentales para una más adecuada interpretación política e ideológica. 

Y, por otra parte, el ejemplar en cuestión, de 109 páginas, fue editado en Caracas en 1965 por la secretaría nacional de Formación de COPEI, cuyo titular era Hilarión Cardozo, teniendo por adjunto a Pedro Paúl Bello y, al frente de los departamentos de Formación, de Estudios e Investigaciones y de Divulgación, a Pedro Raúl Villasmil, Rafael Fernández y Luis Delgado, respectivamente.




Historia DC Venezuela, JRC

La I Convención Nacional de la JRC: Hilarión Cardozo

 




Caída la dictadura perezjimenista, salieron de la clandestinidad y regresaron los líderes forzados al exilio. Toda la sociedad venezolana estaba en movimiento para evitar el retroceso político en un año, como 1958, lleno de naturales incertidumbres.

 

Las agitadas inquietudes juveniles de entusiastas planteamientos y decididas acciones, fueron debidamente canalizadas por los partidos en rápida reconstrucción. Adscritas a los diferentes partidos nacionales, realmente las juventudes socialcristiana, socialdemócratas y marxista, exhibían una mayor consistencia que la urredista y de otras entidades todavía incipientes que esperaban por medirse en unos libres comicios.

 

La Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC), fundada por Luis Herrera Campíns, Eduardo Tamayo, Rodolfo José Cárdenas y Valmore Acevedo en 1947, no tuvo ocasión de regularizarse como tal en el seno del partido, gracias a las difíciles y duras circunstancias que atravesó la Venezuela de entonces hasta llegar el golpe de Estado de 1948. Sin embargo, por el testimonio de El Gráfico y de otros medios, fungió Herrera Campíns como secretario juvenil nacional de COPEI con una intensa lucha estudiantil que después lo arrojó a la cárcel y al destierro.

 

Es tal el impulso organizacional y político que adquiere la JRC que para 1959 es capaz de convocar la I Convención Nacional.

 

En un período que solamente Acción Democrática y COPEI celebran sus convenciones juveniles nacionales, la revista SIC de Caracas, en mayo de 1959, comenta: “La más efectivamente revolucionaria e independiente fue la de COPEI. Sin estridencia, con vigorosa claridad en los conceptos y una férrea lógica en sus conclusiones, supieron decir no a la propaganda farandulera de la Juventud Comunista y del festival (comunista) de la Juventud en Viena. El sereno vigor de la Juventud Copeyana es un índice más de la madurez con el que el COPEI actúa en la política nacional”. Así, gana por consenso la I Convención Nacional Juvenil del partido demócrata-cristiano, Hilarión Cardozo teniendo al margariteño José de la Cruz Fuentes como subsecretario.

 

La gráfica, reproducida por Horacio Marqués para un reportaje de Luis Arismendi con motivo del 25° aniversario de Copei, publicado por El Universal de Caracas en 1971, única a algunos de los protagonistas del evento juvenil como Régulo Arias, José Rodríguez Iturbe, Carlos Rodríguez Ganteaume, entre otros. Por cierto, la preferimos en la versión original de la prensa, ya que el procesamiento de la IA la altera significativamente.


Historia DC Venezuela, Bibliografía

 

LOS COPEYANOS, VARIOS AUTORES

 

 



Gehard Cartay Ramírez

 

En este libro, cercano a las 200 páginas, se recogen cuatro interesantes conferencias que abarcan desde los inicios de la Unión Nacional Estudiantil (UNE), en 1936, hasta 1987, cuando transcurridos los primeros 25 años del ensayo democrático iniciado en 1958 Copei fue un poderoso partido de masas, que llegó al poder en dos oportunidades por la vía electoral.

 

Cuatro conferencias, cuatro ponentes y cuatro etapas históricas. “Los Socialcristianos antes de Copei” se titula la primera, a cargo de Víctor Giménez Landínez, fundador de la UNE y de Copei, abogado agrarista, dirigente nacional y Ministro de Agricultura y Cría durante el gobierno coaligado presidido por Rómulo Betancourt entre 1959 y 1964.

 

“Los Socialcristianos en el Trienio 1945 a 1948”, ponencia a cargo del dirigente socialcristiano, escritor e historiador Naudy Suárez Figueroa, quien analiza los años iniciales del partido y su relación y antagonismo con la Revolución de octubre de 1945, que puso fin a la denominada Hegemonía andina.

La tercera, “Los Socialcristianos y la Década 1949-1958”, disertación de José Rodríguez Iturbe, dirigente nacional de Copei, parlamentario, historiador, escritor y autor de varios libros, presidente de la Cámara de Diputados del Congreso de la República, en la que se refiere a la llamada “Década Militar” y a la lucha civilista contra la dictablanda del coronel Carlos Delgado Chalbaud (1948-1950) y la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez (1950-1958).

 

Y la última conferencia, “Los Socialcristianos y el actual período democrático”, a cargo de Godofredo González, fundador de Copei, parlamentario por largos años, ministro de Fomento en el gobierno del presidente Betancourt, presidente del Senado de la República y presidente del partido. Su exposición abarca el período entre 1959 y 1982, fundamental porque en todo ese tránsito histórico se produjo el “Pacto de Puntofijo”, la lucha contra las guerrillas comunistas, la victoria de Caldera y de Copei contra AD en 1968, y los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y de Luis Herrera Campíns.

 

Este libro de Ediciones Centauro, publicado en 1982, constituye un aporte fundamental para estudiar los primeros 25 años de la democracia y el historial de lucha de los socialcristianos venezolanos.

Encíclica, Humanismo, Doctrina Social de la Iglesia

    HUMANISMO CRISTIANO Y LA ENCICLICA “MAGNIFICAT HUMANITAS”




Marcos Villasmil


EDITORIAL número de junio 2026 de la revista ENCUENTRO HUMANISTA


 

“En un mundo cautivado por los avances tecnológicos, el Papa subraya la primacía de la dignidad inherente e inestimable de cada persona. Y en medio del frenesí por elegir a los ganadores de la IA y la exageración sobre la posibilidad de que la IA eclipse a la humanidad, León nos pide que protejamos el bien común y nos desafía a aceptar nuestra debilidad y fragilidad. Como él mismo afirma, “debemos recordar que la humanidad florece no a pesar de las limitaciones, sino a menudo gracias a ellas.”

 

Michael Strain - Director of Economic Policy Studies at the American Enterprise Institute.

 

La primera carta encíclica del Papa León XIV, titulada Magnifica humanitas ("Magnífica humanidad"), se publicó oficialmente en mayo de 2026. Firmada simbólicamente en el 135º aniversario de la histórica Rerum novarum de León XIII, esta encíclica se enfoca en la custodia de la persona humana en los tiempos de la Inteligencia Artificial (IA) y la transformación digital.  A lo largo de sus 235 puntos, el Pontífice no demoniza la tecnología, pero lanza una advertencia contundente contra el "paradigma tecnocrático".

 

***

 

El humanismo cristiano, entendido como la corriente de pensamiento que sitúa la dignidad de la persona humana en el centro de la acción social, política y cultural bajo la luz del Evangelio, ha sido el motor de profundas transformaciones a lo largo de la historia moderna. Este enfoque sostiene que el ser humano solo alcanza su plenitud cuando reconoce su filiación divina y su responsabilidad fraterna con el prójimo.

En el contexto de los desafíos contemporáneos del siglo XXI, marcados por una creciente despersonalización tecnológica, la polarización ideológica y la crisis de los vínculos comunitarios, el pensamiento social de la Iglesia Católica emerge nuevamente como un faro de orientación ética. Dentro de este marco doctrinal, la encíclica del Papa León XIV, titulada Magnificat Humanitas, se presenta como un documento programático fundamental que actualiza los principios de la justicia social, el bien común y la solidaridad de cara a las realidades de la sociedad globalizada.

La encíclica Magnificat Humanitas se sitúa en la continuidad histórica de las grandes encíclicas sociales de la Iglesia, pero introduce una perspectiva renovada adaptada a las complejidades del presente. Al igual que en su momento lo hicieron documentos precedentes frente a la Revolución Industrial o los efectos de la globalización temprana, el texto de León XIV aborda la necesidad urgente de humanizar las estructuras económicas y políticas actuales. El pontífice propone una antropología integral que rechaza tanto el individualismo materialista como el colectivismo estatista, defendiendo que el verdadero progreso de las naciones no puede medirse exclusivamente a través de variables macroeconómicas o índices de desarrollo técnico, sino a través de la elevación moral, cultural y espiritual de cada uno de sus ciudadanos.

 

La Dignidad Ontológica en el Centro del Desarrollo

El núcleo conceptual de Magnificat Humanitas radica en la reafirmación de la dignidad ontológica de la persona. Para el humanismo cristiano, esta dignidad no es una concesión del Estado ni el resultado de un consenso social transitorio; emana directamente del hecho de que el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. León XIV enfatiza en su encíclica que olvidar esta raíz trascendente conduce inevitablemente a la instrumentalización del individuo, convirtiéndolo en un mero engranaje del mercado laboral o en un objeto de manipulación digital.

El Papa advierte con especial preocupación sobre los riesgos de una "tecnocracia desalmada". En el texto, se analiza cómo los algoritmos, la automatización y los sistemas de ingeniería social, si carecen de una base ética sólida, tienden a atomizar a las comunidades y a socavar la libertad interior de los ciudadanos. Frente a esto, la encíclica propone el concepto de "personalismo solidario", una llamada a reconstruir los espacios de encuentro real, el fortalecimiento de la familia como célula primera de la sociedad y la revalorización de los cuerpos intermedios (gremios, asociaciones vecinales, movimientos civiles) como barreras naturales frente al anonimato de las masas y el autoritarismo blando de las plataformas de control social.

Ecología Integral y la Economía para el Bien Común

Otro de los ejes transversales de Magnificat Humanitas es la aplicación del humanismo cristiano a los sistemas de producción y consumo. El documento pontificio desarrolla una severa crítica a la especulación financiera desregulada y a la cultura del descarte. León XIV sostiene que la propiedad privada conlleva intrínsecamente una función social y que el destino universal de los bienes debe primar sobre la acumulación desmedida de riqueza.

En este sentido, la encíclica vincula la justicia económica con la "ecología integral". El Santo Padre nos recuerda que la crisis medioambiental y la crisis social son dos caras de la misma moneda. La explotación irracional de los recursos naturales corre en paralelo con la explotación de las poblaciones más vulnerables. Por lo tanto, Magnificat Humanitas hace un llamamiento ecuménico e internacional a favor de una "conversión ecológica" que redefina el concepto de éxito civilizatorio, promoviendo formas de energía limpias, un comercio justo y, sobre todo, una pedagogía de la sobriedad compartida.

El Rol de la Política: Una Forma Alta de Caridad

Finalmente, la encíclica dedica una sección sustancial a la regeneración de la actividad política bajo el prisma del humanismo cristiano. En un momento de desencanto democrático y de auge de polarizaciones extremas, León XIV rescata la política como una de las formas más altas de la caridad, puesto que busca el bien común de la polis. El texto pontificio exhorta a los líderes mundiales y a los ciudadanos a superar los intereses partidistas de corto plazo para concentrarse en la edificación de la justicia social y la paz duradera.

"La paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino el fruto de la justicia y la sobreabundancia de la fraternidad vivida en el espacio público."

***

La encíclica concluye con un mensaje de profunda esperanza. A pesar de los sombríos diagnósticos sobre la fragmentación social y los peligros del determinismo tecnológico, el Papa León XIV recuerda que el ser humano conserva siempre la capacidad de rectificar, de asociarse con sus semejantes y de infundir alma a las estructuras temporales. Magnificat Humanitas no se presenta como una utopía irrealizable, sino como una hoja de ruta ética y metodológica que invita a los hombres y mujeres de buena voluntad a trabajar por una civilización del amor, donde el desarrollo técnico rinda pleitesía a la grandeza del espíritu humano. El humanismo cristiano, a la luz de este documento, reafirma su plena vigencia como un proyecto alternativo, humanizador y trascendente para el porvenir de la comunidad internacional.

En conclusión:

Los puntos principales del documento se resumen en los siguientes ejes:

1.     El algoritmo al servicio de la persona (No al revés)

 Haciendo un paralelismo con la Revolución Industrial (donde León XIII defendió que el capital debía servir al trabajo), León XIV establece que el algoritmo debe estar siempre al servicio de la persona. Advierte contra el riesgo de crear una "nueva torre de Babel" o un "tecnofascismo" donde la idolatría del lucro y las máquinas eclipsen la dignidad humana.

 2. Regulación internacional y gobernanza de la IA

El Papa hace un llamado urgente a los Estados y organismos internacionales para intervenir y fijar reglas estrictas. Insiste en que la IA no es neutral, ya que refleja los intereses de quienes la financian y la programan. Por ello, exige:  Transparencia en el desarrollo de los sistemas lógicos y límites éticos que eviten que el control digital quede concentrado en manos de unos pocos monopolios capaces de condicionar las democracias.

3. El peligro del transhumanismo y posthumanismo

El texto analiza con cautela las corrientes del transhumanismo y el posthumanismo, corrientes que buscan superar los límites biológicos humanos mediante la tecnología. Frente a la posibilidad de una "disolución digital" del ser humano, el Papa reivindica la antropología cristiana: las máquinas imitan, pero carecen del horizonte afectivo, relacional y espiritual que nos vuelve sabios. 

4. Paz, armas autónomas y geopolítica

León XIV alerta sobre una nueva "guerra fría tecnológica" y condena enérgicamente la automatización militar, como el uso de la IA para marcar objetivos y el desarrollo de armas autónomas. Propone la necesidad de una "paz desarmada" y pide que la tecnología no sea un nuevo método de colonialismo o extracción de datos para someter a los territorios más vulnerables económicamente. 

5. Trabajo digno y "ecología de la comunicación"

En el empleo: Expresa su preocupación por el impacto de la automatización en el desempleo y defiende una economía que valore la dignidad del trabajador por encima de la eficiencia productiva.

En la información: Promueve una "ecología de la comunicación" para combatir la desinformación y el control del imaginario colectivo, señalando que la verdad debe ser tratada como un bien común.

A medida que crecen los temores sobre los posibles efectos de la IA generativa, León es admirablemente claro: la inteligencia creativa de la humanidad -incluida la IA y cualquier otro avance tecnológico importante- es un don que puede aliviar el sufrimiento y abrir nuevas posibilidades, pero debe seguir orientada hacia el bien común, la justicia, el cuidado de los vulnerables y la creación”.

  El Papa León XIV concluye evocando el Magnificat (el canto bíblico de la Virgen María que exalta a los humildes). Con esto recuerda que la grandeza de la humanidad no se medirá jamás a través de algoritmos, sino en la medida en que la tecnología sea capaz de proteger y respetar a los más débiles y vulnerables.




Luis Herrera Campíns, Historia de Venezuela

 


Luis Herrera Campíns: El peregrino del diálogo

 




 

Los años que ganó de experiencia Luis Herrera Campíns en el parlamento lo entrenaron para el ejercicio presidencial. La profundidad de las convicciones y la firmeza de las posiciones nunca fueron impedimento para hacer de la tolerancia una disposición personal para el diálogo y el consenso. Aquellas décadas lejanas, en un Congreso de fragmentada composición, con voces muy diversas y desafiantes, e, incluso, con una AD que volvía a sus fueros sectarios cuando podía, llenó al portugueseño de una extraordinaria paciencia para acercarse con humildad a las posturas más encontradas y aspirar a una mínima concertación orientada a salvaguardar la institucionalidad democrática. El quinquenio demócrata-cristiano de Herrera Campíns demostró esa vocación de amplitud en el mundo político, pero también de reciedumbre, al denunciar por ejemplo a los profetas del desastre y denunciar como bronco-adictos a la oposición adeca dándole un toque de humor persuasivo a sus gestos.

Por cierto, Luis Herrera Campíns fue un verdadero peregrino del diálogo, literalmente recorriendo el país para llevar su mensaje y conversarlo en la Venezuela profunda. Fue una consigna muy afortunada, empleada desde principios de los años setenta, con un intenso y extenso recorrido por el territorio nacional para encontrar una viva interlocución con todos los sectores políticos y estratos sociales, sobre todo, entre los más vulnerables.

Por aquella época, en la cámara baja, la que fue la más inmediatamente política y polémica de la bicameralidad, igualmente cuidaba que la bancada socialcristiana que dirigía argumentara con solidez y trabajara diligentemente por los objetivos trazados, sin que él y sus colegas de cámara incurrieran en un exceso, en una descalificación gratuita, personal y burda del adversario, algo que reconocieron propios y extraños.

La gráfica quizá de principios de 1969, cuya autoría es anónima, nos presenta a Luis Herrera Campíns conversando con los adecos, posiblemente proponiéndoles alguna iniciativa o aclarando cierta destemplanza. Por casualidad, están en la foto el ganador de las elecciones presidenciales de 1978, y el perdedor, Luis Piñerúa Ordaz.

 


Historia DC Venezuela, Edecio La Riva Araujo

 

EDECIO LA RIVA ARAUJO



 
 

Gehard Cartay Ramírez

 

Edecio La Riva Araujo, Abogado y Doctor en Ciencias Jurídicas y Políticas por la Universidad de Los Andes, dirigente político copeyano, escritor, orador, parlamentario y diplomático, nació en Timotes (estado Mérida) el 23 de abril de 1921 y murió en Caracas en el año 1997.

 

En septiembre de 1946 el bachiller Edecio La Riva Araujo es designado vocal, junto al también bachiller Luis Herrera Campíns, del primer Comité Nacional de COPEI. El 27 de octubre de ese mismo año, teniendo apenas 26 años de edad y sin haber concluido sus estudios universitarios, será electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente por el partido merideño Unión Federal Republicana (UFR). Al año siguiente, el 14 de diciembre de 1947, fue elegido diputado por el estado Mérida al Congreso de la República, también por UFR. Se destacó entonces como un orador fogoso y polémico, características notorias de sus actuaciones como parlamentario durante varios períodos. Ese mismo año UFR de Mérida se integró a Copei, siendo La Riva Araujo uno de sus principales propulsores. Años más tarde, llegaría a ejercer como vicepresidente nacional del partido.

 

Durante la llamada Década militar (1948-1958) fue agredido por agentes de la Seguridad Nacional y estuvo preso junto a otros dirigentes copeyanos. En 1958 resultó elegido senador por el Estado Mérida, cargo que ejerció ininterrumpidamente hasta 1983. Se destacó a lo largo de su carrera senatorial como un orador brillante e incisivo, dedicándose especialmente a los asuntos militares y también a los problemas de la subversión castrocomunista que durante los gobiernos de los presidentes Rómulo Betancourt y Raul Leoni acecharon al país.

 

 A La Riva Araujo se le conceptuó en la década de los años sesenta y en los medios de prensa como el jefe del “ala conservadora” de Copei, frente al “ala avanzada” que se decía encabezaba Rodolfo José Cárdenas. Es probable que sus decididas posturas anticomunistas y sus reiterados enfrentamientos con la izquierda marxista subversiva y guerrillera hayan influido en este sentido. En cualquier caso, es muy probable que no le hayan molestado tales especulaciones.

 

 Durante el primer gobierno del presidente Rafael Caldera se desempeñó como embajador de Venezuela en Francia. En 1972 intentó ser candidato presidencial de su partido y compitió entonces con Arístides Beaujon, Luis Herrera Campíns y Lorenzo Fernández, siendo elegido este último como abanderado de Copei para las elecciones de 1973. En 1982, durante la gestión del presidente Luis Herrera Campíns, fue designado Gobernador del estado Mérida.

 

En sus últimos años fue electo concejal del municipio Petare del estado Miranda donde hizo importantes aportes dada su experiencia parlamentaria y gubernamental. Escribió también dos libros: Los fusiles de la paz y Elogio de la adulancia. Este último fue un éxito editorial dadas sus peculiaridades, estampadas con brillo, cultura e inteligencia.

 

Edecio La Riva Araujo murió en Caracas en el año 1997.



Historia DC Venezuela, Luis Herrera Campíns, Rafael Caldera

 


80° aniversario: bautizo de sangre del partido demócrata-cristiano






La llamada Revolución de Octubre, cuyos ideales adscribió la generación fundadora de la Democracia Cristiana en nuestro país, también generó un período de violencia y sectarismo respondiendo a la conducta asumida por la Acción Democrática asociada a los militares en la Junta Revolucionaria de Gobierno. La sola fundación del partido demócrata-cristiano, el 13 de enero de 1946, generó una franca animadversión del oficialismo e, igualmente, del Partido Comunista de Venezuela y de sus distintos grupos internos reunificados el mismo año.

Fueron numerosos los partidos creados por entonces, pero – salvo el de gobierno, naturalmente – ninguno tenía una convincente capacidad de movilización con la excepción de COPEI que ya gozaba de las más amplias simpatías en diversos estratos de la población.  El anuncio del primer mitin en Caracas de los socialcristianos, puso en alerta a sus enemigos declarados que, por supuesto, quedaron muy sorprendidos del lleno copeyano del Nuevo Circo que muy pocas organizaciones políticas podían lograr. Y, como venía incrementándose aún con los más modestos eventos celebrados en el país, el sabotaje llegó al colmo del homicidio.

En efecto, les pegó a los enemigos el exitoso primer acto de masas de COPEI de fecha 18 de junio de 1946, tratando de sabotearlo con un recurrente apedreamiento de los oradores por individualidades infiltradas. Continuaron hablando Pedro del Corral, Edecio La Riva Araujo, Lola Bertorelli, Víctor Manuel Giménez, Ana de Pineda, J. A. Pérez Díaz y, finalmente, Rafael Caldera. Un recio bautismo que terminó en sangre, porque- concluyendo el acto – hubo también armas de fuego. Y, entre las piedras y las balas, el saldo final fue de dos muertos y varios heridos, entre los cuales, se encontraban Patrocinio Peñuela Ruiz y Tomás Liscano. Y, con mayor reciedumbre, Caldera responsabilizó a los comunistas que contaron con la complicidad de los adecos, pues, tampoco se entiende que un evento de tamaña magnitud para la ciudad de entonces, contara con un número tan escaso de agentes policiales para repeler las amenazas que de un modo u otro, anunciaron los agresores.

Dos años más tarde, escribió Caldera con motivo del segundo aniversario de los hechos trágicos:

No es una afirmación infundada la de que la responsabilidad de los hechos de sangre del 18 de junio recae de modo íntegro y exclusivo a los comunistas y sus cómplices, adeístas y gobierno. Porque el sabotaje fue maniobra planeada, avisada de antemano, anunciada por escrito en volantes con el pie de imprenta de la tipografía oficial del Partido Comunista. Porque las autoridades fueron oportunamente alertadas, y porque a pesar de haber comenzado los actos de violencia por parte de los saboteadores desde las ocho de la noche, todavía a las diez y media u once no habían llegado fuerzas de guardia nacional o fuerza pública (sí de aquellas no se tenía disponibles) para dispersar a los grupos que irrespetando los derechos constitucionales y democráticos se apostaban, violentos y vociferantes, en las afueras del Circo”.

La fotografía que empleamos, originalmente en blanco y negro (ahora, tratada y coloreada con IA), nos permite hacer tres comentarios a propósito de la tentativa trágica de sabotaje de un mitin que pudo culminar por el coraje de sus protagonistas.

Por una parte, los oradores vestían a la usanza de la época, como desde hace mucho tiempo ya no se acostumbra en Venezuela para eventos semejantes, siendo notable la presencia de personas en el presídium pertenecientes a los estratos populares.

Por otra, Luis Herrera Campíns, de apenas 21 años, curiosamente sin bigotes,  es el que sostiene el micrófono al orador, transmitiendo la sensación de un ambiente de agitación y también de atención al mensaje transmitido.

Por último, observado por Manuel Alfredo Rodríguez, el escándalo que produjeron los hechos ya comentados, fue de tal magnitud y duración que pasó prácticamente desapercibido el fallecimiento de Elbano Mibelli, figura estelar del andinismo y otrora gobernador del Distrito Federal bajo la presidencia de Eleazar López Contreras. Sin embargo, Rodríguez, periodista destacado de afiliación formal en ese entonces a Acción Democrática (años después sería disidente con el grupo ARS, de Raúl Ramos Giménez, y en 1993 sería electo diputado por Convergencia), con motivo del 34° aniversario de COPEI hizo una crónica a página completa obviando un hecho tan capital y significativo históricamente en sus comentarios, limitándose a publicar la gráfica en cuestión.


Referencias:

Caldera, R. (1946) [Fotografía] “Junio 18, Mitin de COPEI en el Nuevo Circo”, Caracas; en:

https://rafaelcaldera.com/fotos/1916-1946/

Caldera, R. (1948) “Consignas: El 18 de junio”. El Gráfico, Caracas; en: https://rafaelcaldera.com/1948-junio-21-el-grafico-el-18-de-junio/

Rodríguez, M. A. (2008) “Tres décadas caraqueñas 1935-1966”. Editorial Fuentes, Caracas: 120 s.

Sanoja Hernández, J. (1980) “Conflicto y consenso en COPEI: Historia del ´único partido que no se divide´”. El Nacional, Caracas, 12 de enero.




Humanismo, Jacques Maritain, libros

 

HUMANISMO INTEGRAL, DE JACQUES MARITAIN

 


 

 

Gehard Cartay Ramírez

 

 

Tal vez este sea el libro más conocido de Jacques Maritain (1882-1973) y también uno de los más importantes de su producción intelectual.

 

Como se sabe, Maritain fue un influyente filósofo cristiano del siglo XX. Su pensamiento e ideas tuvieron entonces una poderosa irradiación, principalmente en el campo político y particularmente en los movimientos demócratas cristianos de la segunda mitad del siglo pasado, con especial énfasis en América Latina.

 

En Humanismo integral - Problemas temporales y espirituales de una nueva cristiandad (Ediciones Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1975, 235 páginas), Maritain analiza las falacias de la vieja filosofía liberal y de la filosofía totalitaria del Estado, tanto de izquierda como de derecha, y expone los principios tradicionales del pensamiento cristiano, con su característica sabiduría, claridad y pedagogía, que sintetiza en lo que denominó “humanismo integral”.

 

Maritain explica que en esta obra “trata, ante todo, de proponer un cuadro de conjunto que agrupe desde un particular punto de vista -el de los problemas de una nueva cristiandad- diversas conclusiones de nuestras investigaciones precedentes en el ámbito de la cultura y de la sociedad”.

 

Hay que contextualizar estas reflexiones del filósofo francés en el tiempo en que las pensó y escribió -la década de los años treinta del siglo pasado-, en medio de la terrible ofensiva del nazismo alemán y del comunismo soviético, ambas ideologías contrarias al humanismo.

 

Tal circunstancia resultaba, a su juicio, una oportunidad para los cristianos “de reducir las cosas a la verdad, reintegrando a la plenitud de su fuente original las esperanzas de justicia y las nostalgias de comunión alimentadas por el dolor del mundo y desorientadas en su espíritu; suscitando así una fuerza cultural y temporal de inspiración cristiana, capaz de actuar sobre la historia y de ayudar a los hombres”.

 

Por supuesto que en estas breves notas bibliográficas no es posible resumir un libro -cualquiera que sea-, y menos uno de la profundidad filosófica y conceptual de Humanismo integral, por lo que acudiremos al propio Maritain en busca de un concepto que resuma, en líneas generales, las ideas desarrolladas en esta obra:

 

“Este nuevo humanismo, señala en la introducción, sin común medida con el humanismo burgués y tanto más humano cuanto no adora al hombre, sino que respeta, real y efectivamente, la dignidad humana y reconoce derecho a las exigencias integrales de la persona, lo concebimos orientado hacia una realización social-temporal de aquella atención evangélica a lo humano que debe no sólo existir en el orden espiritual, sino encarnarse, tendiendo al ideal de una comunidad fraterna”.