Historia DC Venezuela - Libros

 

“PERFILES SOCIALCRISTIANOS”

 



Gehard Cartay Ramírez

 

Cincuenta semblanzas biográficas de dirigentes copeyanos están recogidas en este libro titulado “Perfiles socialcristianos”, editado en 1986 por el Centro de Estudios de la Experiencia Socialcristana en Venezuela, dirigido eficientemente por Paciano Padrón, y en ocasión del cuarenta aniversario del Partido Social Cristiano Copei.

 

Las notas, a su vez, fueron escritas por otros dirigentes socialcristianos -encabezados por el ex presidente Rafael Caldera, algunos de ellos hoy también fallecidos- que dieron testimonio sobre aquellas figuras a las que conocieron y apreciaron en su tránsito vital, con la fuerza que demuestra haber sido testigos de sus conductas y hechos en la construcción de uno de los grandes partidos de masas del siglo XX venezolano.

 

“Un partido es obra de fe de muchos -se lee en el prefacio-, de la esperanza de muchos y, por excelencia, de la constancia también de muchos. (…) El presente es un muestrario de un grupo de venezolanos que, habiendo encontrado en la democracia cristiana una doctrina convincente, y en Copei, nacido ahora hace cuarenta años, un instrumento político juzgado apto para alcanzar “una Venezuela mejor”, participaron todos de la más diversa manera en la edificación de nuestro socialcristianismo y, en algún momento del empeño, quedaron sembrados para siempre junto a la obra”.

 

“Ellos signaron -agrega la nota introductoria- con su pensamiento y su acción mucho de los que es hoy el Copei actual, haciendo valedera la expresión según la cual “los muertos mandan”. Porque es justo, porque es conveniente, porque es oportuno, hemos convocado en este tiempo de aniversarios su recuerdo”.

 

“Perfiles socialcristianos” constituyó sin duda un magnífico esfuerzo para rendir tributo a esos líderes copeyanos fallecidos y un justo homenaje a su ejemplo y obra, aparte de ser una obra de necesaria consulta sobre el capital humano que construyó a Copei durante sus primeros cuarenta años. 




Historia DC Venezuela

 



Relaciones partido gobierno




La política no constituye una experiencia monolítica y, aunque haya unanimidad en los principios y valores que los inspiran, los partidos tienden interiormente a administrar sus diferenciar y matices para consensuarse. El asunto adquiere mayor complejidad cuando se trata de las relaciones entre el gobierno y el principal partido que le da soporte.


Por supuesto, distinto a lo que ocurre en la actualidad, en la era democrática jamás se confundió el partido con el Estado, aunque hubo tentaciones. El solo régimen de libertades públicas apagaba cualquier amago o propósito de confusión entre ambas instancias. Y hubo criterios contrastantes en cuarentas años que el espíritu de Puntofijo llevaba al terreno de la concertación o del conveniente y comprensible diferimiento que muchas de las veces se prestaba a las más sorprendentes especulaciones. 


La gráfica  muestra uno de los varios encuentros entre el presidente Luis Herrera Campíns y el que sería candidato presidencial de COPEI en 1983, Rafael Caldera en el Palacio de Miraflores.  Ambos – líderes históricos de la Democracia Cristiana venezolana –tuvieron diversos encuentros durante la presidencia de Herrera. 


Por aquellos años Eduardo Fernández,  siendo secretario general del partido COPEI, desarrolló una política que llamó de “solidaridad inteligente” con el gobierno, aunque – hecho un balance favorable a la gestión gubernamental – Cecilia Cecilia Álamo de Zune advierte que “faltó comunicación Gobierno-Partido” (“Síntesis histórica de COPEI”, IFEDEC, Caracas, 1985: pág. 71).


Recordemos que los jefes de Estado estuvieron liberados de toda disciplina partidista en la era del puntofijismo, aunque en un magnífico título sobre el sistema de partidos venezolano, el politólogo Juan Carlos Rey no estuvo de acuerdo con la fórmula.



Historia DC Venezuela, José Elías Rivera Oviedo

 

“LOS SOCIAL CRISTIANOS EN VENEZUELA”

 

 


 

 

Gehard Cartay Ramírez

 

 

Publicado en 1969, este libro tal vez sea uno de los primeros estudios sobre el socialcristianismo en Venezuela y sus antecedentes históricos: la Unión Nacional Estudiantil (UNE) nacida en 1936, Acción Electoral en 1941, Acción Nacional en 1942 y, finalmente, COPEI en 1946, todos bajo el liderazgo de Rafael Caldera.

 

José Elías Rivera Oviedo, el autor de “Los social cristianos en Venezuela” fue un joven abogado y dirigente copeyano de la Generación del 58, nativo de Trujillo, prematuramente fallecido el 28 de octubre de 1974, cuando mucho se esperaba de su talento político y dotes de investigador e historiador. La suya -a juicio de Pedro Pablo Aguilar- “fue una existencia plena, fulgurante, breve. La prisa que puso en vivir y hacer fue quizás presentimiento de que le esperaba el destino de los dioses griegos: morir joven” (“Perfiles Socialcristianos”, 1986, página 247).

 

El libro contiene su tesis de grado al concluir los estudios en la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos), enriquecido luego con sus experiencias durante la campaña electoral que llevaría por primera vez a Rafael Caldera a la Presidencia de la República en 1968.

 

La obra recorre la trayectoria del Partido Socialcristiano Copei deteniéndose en algunos de los momentos más importantes de su lucha, ya durante el llamado Trienio Adeco (1945-1948), en los eventos subsiguientes que condujeron a la dictadura pérezjimenista, en el retorno de la democracia en 1958, en la participación socialcristiana en el gobierno coaligado presidido por Rómulo Betancourt entre 1959 hasta 1964 y finalmente su llegada al poder con la presidencia de Caldera en 1968.

 

El libro -dedicado a Luis Herrera Campíns, en aquel momento director de la fracción parlamentaria de Copei en el Congreso de la República- trae un interesante y emocionado prólogo de José Antonio Pérez Díaz sobre las inquietudes comunes de la gran mayoría de los copeyanos de entonces cuando su partido enfrentaba por primera vez el desafío de ejercer el poder y llevar a la práctica sus principios y valores, así como sus promesas electorales a los venezolanos.

 

Pérez Díaz calificó a aquella obra como un “apreciable esfuerzo para dar a conocer en forma ordenada y cronológica la lucha que durante años sometió a difíciles pruebas la voluntad, el valor y la autenticidad de un puñado de hombres empeñados en promover los principios del movimiento socialcristiano…”



Historia DC Venezuela, biografía Dagoberto González

 


Dagoberto González Ascanio (1929–2004)

 



 “El compromiso no es con el poder, sino con la verdad, la justicia y la dignidad humana.” — Dagoberto González Ascanio


Johnny Díaz Apitz


¡Tipógrafo, linotipista, locutor, líder socialcristiano, sindicalista, parlamentario de carrera y servidor del bien común!

 

El venidero 7 de agosto se conmemora el 97 aniversario del nacimiento de Dagoberto González Ascanio, un hombre cuya vida fue una ofrenda de fe, justicia y compromiso con el pueblo venezolano.

 

El 19 de abril de 2004, a los 75 años de edad, Dagoberto González Ascanio partió a la Casa del Padre, uniéndose para siempre a nuestro Señor, a quien sirvió con fe, coherencia y entrega a lo largo de toda su vida.

 

Dagoberto encontró en su esposa, Olympia, una compañera leal, amorosa e inseparable durante toda su vida.

 

Su matrimonio fue un ejemplo de unión sólida, fe compartida y entrega mutua. Juntos formaron un hogar profundamente cristiano y comprometido con los valores del bien común.

 

Fruto de ese amor nacieron sus cinco hijos, quienes fueron su mayor orgullo y alegría: Dagoberto Rafael de Jesús, Miguel Feliciano “Kiko”, Olimpia Auxiliadora, Ignacio Adolfo “Nacho” y Arístides Augusto. En ellos sembró los principios que guiaron su vida: la fe, la honestidad, el servicio y la dignidad humana.

 

Su legado, tejido entre la palabra, la acción y la esperanza, permanece como faro ético en tiempos de confusión y desmemoria.

 

Fe militante y vocación de servicio

 

Desde su juventud, Dagoberto abrazó una espiritualidad activa, profundamente enraizada en el Evangelio y en la dignidad humana. Fue fundador de la Juventud Obrera Católica (JOC), junto a su hermano Feliciano González —posteriormente obispo de Maracay—, y colaborador cercano del padre Jenaro Aguirre y de Arístides Calvani en la fundación del Movimiento Familiar Cristiano.

 

Junto a su gran amigo y maestro Arístides Calvani —ahora ambos unidos en la eternidad—, Dagoberto fue arquitecto de una visión sindical profundamente distinta a la existente por entonces. Bajo la férrea represión de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, no pudieron concretar plenamente el movimiento sindical que soñaban; sin embargo, trabajaron con coraje en la clandestinidad para construir estructuras de formación, conciencia y organización, que más adelante serían pilar del resurgimiento del movimiento sindical democrático en Venezuela tras la caída del régimen.

 

Su alianza fue más que política: fue una siembra de valores que dio frutos cuando la libertad volvió a florecer.

 

Asimismo, su devoción a la Virgen del Carmen heredada de sus padres y su fe inquebrantable en el poder transformador del Evangelio guiaron cada paso de su vida pública y privada.

 

Sindicalismo ético y lucha democrática

 

Dagoberto fue formador en los Círculos Obreros de Caracas y miembro activo del Comité Sindical Unificado, desde donde contribuyó a la organización de los trabajadores en la lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en las jornadas históricas que desembocaron en el 23 de enero de 1958.

 

Como dirigente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), fundador del Frente de Trabajadores Copeyanos (FTC) y secretario sindical nacional del partido COPEI, promovió con fuerza la educación obrera, la participación democrática y la defensa de los derechos laborales con una visión profundamente humanista y solidaria.

 

En el plano continental, fue fundador y líder de la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) —antes CLASC— junto a Emilio Máspero y otros referentes del sindicalismo cristiano latinoamericano.

 

Su voz resonó en foros internacionales como símbolo de la dignidad obrera y la unidad de los pueblos de América Latina.

 

Fue nombrado como secretario general de la ITDC, (Internacional de Trabajadores Demócratas Cristianos).

 

Legislador íntegro y arquitecto de la democracia

 

Como diputado y senador por el Distrito Federal, Dagoberto se distinguió por su honestidad, su claridad doctrinaria y su defensa firme de los valores democráticos.

 

Participó activamente en la redacción de la Constitución de 1961, piedra angular de la era democrática venezolana, y tuvo un papel clave en comisiones parlamentarias como Asuntos Sociales, Contraloría, y Administración y Servicios.

 

Su labor legislativa fue siempre guiada por una convicción inquebrantable: la política debe servir al bien común, no al poder.

 

Resiliencia en la tormenta

 

En sus últimos años, Dagoberto vivió con dolor el desmantelamiento de las instituciones democráticas que ayudó a construir.

 

La irrupción del chavismo en 1998 y los comienzos de la destrucción de su patria, la exclusión de COPEI de los espacios políticos, y el ataque sostenido contra organizaciones como la CLAT, la CTV, la CGT y CODESA, y su propio FTC, que con tanto esfuerzo construyó en sus comienzos, marcaron una etapa de mucha desazón.

 

No obstante, nunca renunció a sus principios. Su fe, aunque herida, se mantuvo firme.

 

Su testimonio, aunque silenciado por algunos, sigue convocando a los que creen en la justicia sin atajos y en la dignidad sin concesiones.

 

Legado vivo

 

Dagoberto González fue mucho más que un líder sindical, político y legislativo.

 

Fue un hombre de familia, un católico, apostólico y romano practicante, un servidor del bien común.

 

Su vida encarnó el compromiso, la integridad y la esperanza activa.

 

Hoy, su memoria nos interpela:

 

¿Qué hacemos con el legado que nos dejó?






Biografía Gonzalo García Bustillos

 

GONZALO GARCÍA BUSTILLOS

 

Gonzalo García Bustillos y José Antonio Rodríguez Rodríguez
                 



José Antonio Rodríguez Rodríguez

 

Gonzalo García Bustillos fue un político y diplomático con alma de poeta, espigado y nervioso, de un profundo corazón cristiano, y de formación demócrata cristiana. Nació en Acarigua, Estado Portuguesa, el 29 de diciembre de 1928. Sus padres fueron Gonzalo Antonio García y Cristina Bustillos. Sus primeros estudios de primaria los realizó en las escuelas federales Acarigua y Tinaquillo, el bachillerato en el Colegio La Salle de Barquisimeto y en el Liceo Andrés Bello de Caracas.

 

Para poder estudiar, tuvo que enseñar filosofía. Egresó de la Universidad Central de Venezuela con el título de Doctor en Ciencias Políticas. Lo hizo con la mención honorífica Summa Cum Laude. Una vez graduado con honores, el gobierno de Francia le otorgó una beca por un convenio existente entre el gobierno francés, a través de la Universidad de la Sorbona en París, y el gobierno de Venezuela, a través de la Universidad Central de Venezuela, para cursar estudios de derecho internacional público en la Universidad de París. Ahí nuevamente se graduó con honores Summa Cum Laude.

 

Su actividad profesional la ejerció libremente. En su juventud desempeñó diversos cargos, como fue el de ayudante en el preseminario y seminario de la Facultad de Derecho, profesor de filosofía en el preuniversitario del Colegio La Salle de Caracas, así como secretario de la Corte Primera de lo Penal del Distrito Federal.

 

A finales de la década de los años 50, ya con la inminente caída de la dictadura de Pérez Jiménez, regresa a Venezuela. Se incorpora de lleno a las filas del Partido Social Cristiano Copei, donde realizará una importante labor a cargo de la Secretaría de Doctrina y en la Secretaría de Relaciones Internacionales, y posteriormente como secretario privado de Rafael Caldera, compartiendo esa posición con Rodolfo José Cárdenas.

 

Gonzalo García Bustillos fue un hombre entregado a la vida política y a la vida académica como internacionalista, llegando a ser un diplomático destacado. En 1966 participó, por parte del Partido Social Cristiano COPEI (no como miembro únicamente de un partido político, sino por sus conocimientos en materia internacional), en la redacción del Acuerdo de Ginebra, firmado para buscar una solución práctica a la controversia por la disputa que Venezuela tiene y mantiene con la zona de reclamación en el Esequibo.

 

García Bustillos fue un hombre dentro de COPEI que tuvo una gran cercanía con el partido Acción Democrática. Unos dicen que lo hizo por su parentesco con Gonzalo Guillermo Barrios Bustillos, su pariente, hombre importantísimo dentro del partido Acción Democrática. Otros dicen que por su naturaleza diplomática y su enorme simpatía. Yo me atrevería a decir que por ambas razones. Además de esas dos cualidades, él fue un hombre que logró, a partir de su participación en la elaboración del mencionado Acuerdo de Ginebra durante el gobierno del presidente Raúl Leoni, convertirse en hombre muy cercano al jefe de Estado. Fue un hombre querido por el doctor Leoni.

 

Me voy a permitir contar, porque es cierto y porque me lo contó nada más y nada menos que Raúl Andrés Leoni, hijo del expresidente, que “su padre, siendo jefe de Estado recién electo, llamó a Rafael Caldera, candidato perdedor en esas elecciones del año 1963, para informarle que él quería nombrar ministro de Relaciones Exteriores, léase canciller, a Gonzalo García Bustillos. Rafael Caldera le dijo al entonces presidente electo Raúl Leoni, que no, que no nombrara a Gonzalo García Bustillos, sino que nombrara a Lorenzo Fernández, a lo cual Leoni contestó que no, que él quería nombrar a García Bustillos. El doctor Caldera insistió nuevamente que no, que él quería que se nombrara a Lorenzo Fernández. Finalmente, el presidente electo Leoni le dijo: doctor Caldera, le recuerdo que el que fue electo presidente de la República por los venezolanos fui yo, y yo soy el que nombra a los ministros. Yo quiero nombrar a Gonzalo García Bustillos.” Al final, no se pudo nombrar a Gonzalo García Bustillos. Esta anécdota relata el cariño y el respeto que tenía Raúl Leoni por Gonzalo García Bustillos, dando asimismo a entender la necesidad, para el presidente Leoni, de lograr vías de entendimiento con el partido COPEI.

 

García Bustillos se destacó, aparte de pertenecer al mundo académico y de su sabiduría de hombre llano, por el dominio de los idiomas. Dominaba el francés como si fuera su lengua nativa, inclusive lo dominaba mejor que muchos nativos de Francia. Me voy a permitir traer a recuerdo una anécdota que viví con el entonces ministro de la Secretaría de la Presidencia de Luis Herrera Campíns. Durante un programa de opinión en la TV belga en horario estelar y en vivo, el entrevistador, abiertamente hostil a la actitud solidaria del gobierno de Luis Herrera para con Argentina por la guerra de Las Malvinas, hizo una serie de imputaciones grotescas y mal concebidas respecto a Venezuela, a lo cual el ministro García Bustillos le respondió al entrevistador que la construcción gramatical que había utilizado en su juicio sobre Venezuela era absolutamente inapropiada desde el punto de vista de la gramática francesa, añadiéndole la importancia de mejorar ese aspecto en futuras entrevistas. El silencioso estruendo que causó ese comentario ocasionó que las cámaras de TV cortaran la transmisión en vivo y terminó el programa con una disculpa del director de la estación televisora al ministro García Bustillos.

 

 Gonzalo era un hombre de una soltura, de una espontaneidad y de una simpatía única. Él tenía un programa en la radio, muy tempranero, que se llamaba Radio Alerta, todos los días, el cual tenía una gran sintonía. Estoy casi seguro que era por Radio Continente, y en él daba informaciones de la oposición, y de la oposición que colaboraba con el gobierno de Ancha Base con Acción Democrática, dando sus puntos de vista en un país sumamente politizado luego de la caída de la dictadura.

 

Con posterioridad a ese programa de Alerta, Gonzalo García Bustillos tuvo un programa compartido que se llamaba Polémica y Convivencia, por Radio Caracas Televisión, que tenía unos grandes niveles de sintonía, y en el cual lograba comunicarse con el electorado, el copeyano y el no copeyano, precisamente por esa capacidad comunicacional que tenía, por esa gran elocuencia, por ese manejo del idioma, por esa excelente dote de comunicador que siempre tuvo, que le permitía tener una gran audiencia en esa televisora.

 

En los mítines de la campaña del año 68, donde Rafael Caldera ganó la elección al doctor Gonzalo Barrios para el período 69-74, Gonzalo García Bustillos era arengador de masas, por llamarlo de alguna manera, porque era el hombre que asistía a los mítines antes del orador principal para entusiasmar a los asistentes, de manera que el público estuviese realmente emocionado para el momento en que dicho orador principal, Rafael Caldera, llegase a la tribuna para llevarle su mensaje. De la misma manera, durante esa campaña fue también secretario de giras del candidato socialcristiano.

 

El García Bustillos parlamentario se inauguró durante el primer período legislativo del Congreso Nacional luego de caída la dictadura perezjimenista; electo para el período 1959 – 1964, lo hizo como diputado por el estado Barinas, desempeñándose como suplente de Luciano Valero, su “morocho del alma” quien fue el gobernador de ese estado bajo la presidencia de Rómulo Betancourt.

 

Como diplomático se estrenó siendo embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en la ciudad de Washington D.C. durante todo el período presidencial de Rafael Caldera, entre 1969 y 1974.



Gonzalo García Bustillos - Adolfo Suárez - José Antonio Rodríguez


Durante su segundo gobierno, Carlos Andrés Pérez lo designó embajador de Venezuela en Cuba, habiendo dado continuidad a su gestión diplomática durante los gobiernos de Ramón J. Velásquez, Rafael Caldera y el primer año de Hugo Chávez. En Cuba permaneció casi doce años y fue el decano del Cuerpo Diplomático.

 

Durante el gobierno del presidente Luis Herrera Campíns ejecutó una serie de misiones diplomáticas secretas y otras del conocimiento público, tales como haber sido el jefe de la Misión que repatrió los restos del presidente Rómulo Betancourt desde la ciudad de Nueva York a Venezuela, y jefe de la Misión Diplomática de Solidaridad con Argentina por la Guerra de Las Malvinas, ante la Comunidad Económica Europea.

 

Presidió por 5 años el Ministerio de la Secretaría de la Presidencia de Venezuela con Luis Herrera Campíns, su entrañable amigo.

 

García Bustillos, hombre con Alma de Poeta, se inició literariamente, en términos formales, en 1956 con la publicación de su primer libro Voz material, un poemario breve con tono testimonial donde reflejó su juventud y sus primeras inquietudes intelectuales.

 

Muchas veces le oí decir que ese libro lo pudo publicar gracias a 100 dólares que le regaló su amigo Luis Herrera Campíns en París, dinero que representaba los ahorros del hombre del que luego llegaría a ser su ministro y siempre su amigo leal.

 

En 1978 publicó El Amor de Chinchilla, un bestiario poético donde combinó la poesía con la prosa poética y el aforismo. Utilizó figuras de animales reales e imaginarios para reflexionar sobre la condición humana, el amor, el poder y la política, con un trasfondo de humor y sátira.

 

 NUESTROS CIELOS TIENEN LA MISMA HISTORIA: su obra de 1980 donde refleja su pensamiento integracionista y su relación con el mundo árabe.

 

MORADA DE SOLES INFINITOS: publicada en 1983 con motivo del Bicentenario del nacimiento de Simón Bolívar, es una importante pieza de recopilación de ensayos y discursos.

 

CANCIÓN DE LARGA VIDA: de 1986, obra donde celebra la existencia y el paso del tiempo y su conexión con ella.

 

COSMOGONÍA: en ese libro del año 1990 nos habla en poesía del origen del Universo y los mitos fundacionales.

 

MARES: también publicada en 1990, es una obra íntima y puramente lírica, escrita en su plena madurez intelectual; ahí el mar es un símbolo de libertad y de inmensidad del espíritu.

 

EL NIÑO DE BAGDAD: En 1991 deleita con un poemario en el que le da una mirada a la inocencia.

 

DE BARRO SON LOS ESPEJOS:  En 1994 explora la metafísica de la mirada, la fugacidad de la existencia y la relación entre la realidad y su reflejo, el espejo de barro.

 

Su último libro lo editó en 1997, EL MAMUT, una mezcla de ficción con reflexiones existenciales. Gonzalo nos brinda una metáfora sobre la búsqueda de la eternidad.

 

El poeta García Bustillos estuvo casado con Alida Ferrer Casal, de cuya unión nacieron Carmen Cristina, Clarisa Amalia y Gonzalo.

 

Nos abandonó un día triste de 2004 en Margarita, su amada isla.


Historia DC Venezuela, Biografía, Luciano Valero

 

LUCIANO VALERO




 

Gehard Cartay Ramírez

 

 

 

Luciano Valero, abogado de la República y Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Los Andes, dirigente político, orador, ganadero y eminente servidor público, nació en Barinitas, estado Barinas, el 07 de enero de 1929.

 

Hizo su educación primaria en la escuela graduada José Vicente Unda de Barinitas. Sus estudios secundarios los realizó en el Colegio Rafael Medina Jiménez de Barinas y luego en el Liceo Lisandro Alvarado de Barquisimeto, siendo culminados en 1951. Antes, en enero de 1946, había participado en la fundación del Copei barinés siendo apenas un joven liceísta.

 

Posteriormente iniciaría la carrera de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, pero, al producirse el cierre de esta en 1952, logra su traslado para la Universidad de Los Andes, en Mérida, culminándolos en 1956. Se radica entonces en Barinas para iniciar su ejercicio como profesional. En 1957 integró la Junta Patriótica barinesa. Tras la caída de la dictadura pérezjimenista asumió la secretaría general del Partido Social Cristiano Copei a nivel regional y en las elecciones de diciembre de 1958 fue electo diputado al Congreso de la República por el estado Barinas.

 

En marzo de 1959, apenas cumplidos los 30 años de edad, fue nombrado gobernador de su entidad federal por el presidente Rómulo Betancourt, durante el gobierno coaligado entre AD, URD y Copei, producto del “Pacto de Puntofijo” acordado en noviembre de 1958. Ejerció aquella responsabilidad durante todo el período constitucional entre 1959 y 1964, siendo calificado entonces como uno de los mejores gobernadores -también el más joven de todos-, cumpliendo una obra significativa en materia de educación, salud, vialidad y urbanismo.

 

Entre 1964 y 1968 volvió a encargarse de la secretaría general del partido a nivel regional, resultando electo nuevamente como diputado al Congreso en las elecciones de 1968 en las que fue elegido Rafael Caldera como presidente de la República. No llegó tampoco a ejercer aquella diputación ya que fue designado nuevamente Gobernador de Barinas, posición que desempeñó durante todo el período constitucional 1969-1974, consolidando así los logros de su primera gestión. Así, fue gobernador de su entidad por diez años, habiendo sido el que mayor tiempo estuvo en el cargo durante la llamada República Civil entre 1958 y 1998.

 

De regreso a la oposición en 1974, Luciano Valero reasumió la secretaría general del Copei regional, en la cual -por cierto- tuve el honor de sucederlo en 1977 por decisión suya cuando fue llamado a integrar el comando nacional de campaña del candidato Luis Herrera Campíns. En 1978 fue escogido Senador por Barinas, representación que tampoco llegó a ejercer. Una vez electo Herrera Campíns como Presidente de la República lo designó sucesivamente Ministro de Agricultura y Cría en 1979, Gobernador del Distrito Federal en 1981 y Ministro de Relaciones Interiores en 1982. Estuvo entonces encargado de la Presidencia en varias oportunidades entre los años 1982 y 1984.




LUCIANO VALERO y GEHARD CARTAY RAMÍREZ

 


Debe destacarse que fue un exitoso Ministro de Agricultura y Cría por conocer en profundidad el sector agropecuario, pues su condición de ganadero y productor del campo por largos años lo acreditaban para dirigir la política gubernamental en este sector de la economía nacional, sus problemas y sus potencialidades. Como gobernador del Distrito Federal su gestión estuvo orientada a mejorar los niveles de vida de los sectores más humildes de Caracas y del entonces municipio Vargas, a través de importantes obras públicas y programas sociales. Desde el Ministerio de Relaciones Interiores practicó una política de diálogo con todos los sectores del país y ejecutó igualmente medidas de seguridad y orden público eficientes y serias.

 

Al finalizar sus funciones gubernamentales en 1984 fue elegido miembro del Comité Nacional de Copei y posteriormente se radicó en Barinas, reasumiendo sus actividades agropecuarias, pero siempre dispuesto a colaborar con Copei a través de su sabia orientación y guía.

 

Como líder político Luciano Valero se distinguió por su dedicación al partido que ayudó a fundar y por su eficiencia como servidor público. Fue un jefe político capaz, ajeno a la demagogia y de carácter y responsabilidad comprobadas. Fue también un gobernante honesto y un eficaz administrador de los recursos públicos.

 

Hombre de rectitud indoblegable y de una profunda convicción ideológica, Valero se mantuvo fiel -hasta el día de su muerte- a la causa demócrata cristiana, guía e inspiración permanente de su fecunda vida de hombre público.

 

Estuvo casado con Fanny Bravo de Valero, su fiel compañera de siempre, con quien procreó cinco hijos: Isabel Teresa (Chaba), Eloy (+), María Daniela, Fanny Cecilia y Andreína.

 

Luciano Valero falleció el 18 de junio de 2004 en la isla de Margarita cuando asistía a las exequias de su viejo amigo y compañero Gonzalo García Bustillos, poeta, diplomático, parlamentario y también ministro en el gobierno del presidente Herrera Campíns.


Encíclicas

 

Sollicitudo Rei 

Sollicitudo Rei Socialis: Una encíclica con toque venezolano




                                                                           

     Cristian Sánchez


        ¿Qué es La Sollicitudo rei Socialis?


Es una epístola del Papa San Juan Pablo II publicada el 30 de diciembre de 1987 con motivo del vigésimo aniversario de la Encíclica Populorum progressio del Papa San Pablo VI. Este documento aborda la moral cristiana expresada en la solidaridad, la justicia social internacional y el bien común universal en el desarrollo de los pueblos ante las inmensas problemáticas que atravesaba el mundo en los años 80.

Todo problema social, político y económico viene de una falta de moralidad porque toda degradación moral conlleva degeneraciones en el ámbito familiar, social, económico,  jurídico o administrativo,  tal como demuestran las imposiciones de los modelos políticos y económicos como el bloque capitalista y el comunista en favor de sus intereses; el gasto desmesurado en el ámbito armamentístico; las sociedades consumistas que dan mayor importancia a la adquisición, acumulación y rápido desecho de los bienes materiales, al punto de esclavizar al hombre a la obsesión y dependencia hacia los objetos; la corrupción, la deuda externa y la explotación de las naciones menos desarrolladas que incrementa las sociedades empobrecidas, incapaces de tener servicios básicos eficientes, hogares dignos, salarios justos, educación de calidad y demás derechos fundamentales que todo ser humano merece, al punto de tener que emigrar a otras naciones bajo condiciones inseguras, y donde no necesariamente serán tratados como es debido, respecto de su dignidad humana.

A pesar de todas esas dificultades provenientes del contexto de la guerra fría, la Iglesia reconoce la toma de conciencia y los esfuerzos en tratar de solventar las problemáticas junto con el llamado a todas las personas de buena voluntad sin importar su nacionalidad o credo, a que se unan mediante la solidaridad, para que las estructuras del pecado se derrumben ante el inmenso amor de Dios; que los gobiernos totalitarios sean reemplazados por unos más democráticos que permitan a los ciudadanos ser protagonistas del progreso integral de sus países; que se respete la autodeterminación y la expresiones culturales de los pueblos, que las naciones  desarrolladas asuman su labor de ayudar a las naciones más necesitadas, que todo ser humano tenga posibilidad de tener condiciones de vida óptimas; que se respete el derecho a la vida, a la propiedad, a la iniciativa económica, de participación, de culto entre otros;  que los dineros destinados al mercado de las armas sean invertidos en favor de la vida, que los recursos sean utilizados bajo el precepto del destino universal de los bienes porque como dijo el Papa San Pablo VI “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”.

El Toque Venezolano

 El Dr. Andrés Caldera Pietri en su artículo La pequeña historia de una encíclica relata que la existencia del documento se debe en parte a una serie de encuentros que tuvieron   el Expresidente Dr. Rafael Caldera, y el Papa San Juan Pablo II.

“Caldera nos contó en el camino de regreso la conversación: “Santidad, ya la Encíclica Populorum Progressio va a cumplir 20 años y la realidad del mundo se ha modificado en muchos sentidos. En el espíritu de la Iglesia de mantenerse al compás de los tiempos haría falta actualizarla…”. Se emocionaba al narrar la reacción del Papa, quien le respondió después de haberlo escuchado atentamente: “Quizás su visita es providencial, una nueva Populorum Progressio (…).

El año 1987, el Papa dispuso la celebración de los veinte años de la Encíclica Populorum Progressio mediante un acto solemne en el Vaticano, con la asistencia del cuerpo cardenalicio y del cuerpo diplomático. A ese acto, invitaría a Rafael Caldera para ser el orador central, correspondiéndole la distinción de ser uno de los pocos seglares que lo habían hecho hasta ese momento en el Vaticano. Habló también el Cardenal Roger Etchegaray, presidente de la Comisión de Justicia y Paz, que había sacado un extenso documento sobre el problema de la deuda externa, y clausuraría el mismo Papa, San Juan Pablo II, lo cual refiere en el texto de su nueva Encíclica Sollicitudo Rei Socialis, promulgada el 30 de diciembre de ese año (…).

El 24 de marzo de 1987, Caldera hizo un discurso que calificó como el más honroso e importante de su vida. En él, hizo un extenso análisis de los años transcurridos desde la promulgación de la Populorum Progressio y de otras Encíclicas Papales que conforman el cuerpo de la Doctrina Social de la Iglesia. Comenzó su intervención así: “Hace veinte años, un gran Papa dijo ‘el desarrollo es el nuevo nombre de la paz’. Veinte años después tenemos que reconocer que ni se ha logrado el desarrollo, ni se ha asegurado la paz. Pero el mensaje está vigente”(…).

Al concluir el acto, San Juan Pablo II compartió un rato privadamente con familiares y amigos de Caldera -entre los que me encontraba- y le escuché decir bromeando sobre el discurso de mi padre, “conoce mejor las Encíclicas que yo”. En realidad, entre los dos surgió una hermosa amistad hasta el punto de llamarlo “mi hermano mayor”, siendo el Papa cuatro años menor que él (…).

La mayor satisfacción de Rafael Caldera fue cuando Su Santidad Juan Pablo II, hoy santo de nuestra Iglesia Católica, le dijo personalmente esa es su Encíclica”.

 La carta del Dr. Rafael Caldera dirigida a S.E. Cardenal Rosalio Castillo Lara el 24 de febrero de 1988 son pruebas de este importante acontecimiento para Venezuela y la iglesia católica.

¿Cuál es la importancia de la Sollicitudo rei Socialis?



La Sollicitudo rei Socialis es la perfecta continuación de la Encíclica Populorum Progressio de San Pablo VI demostrando la continuidad y renovación de la Doctrina Social de la Iglesia en favor de dar soluciones morales a los problemas de la humanidad. El desarrollo de los países debe estar enmarcado en el cumplimiento del bien común universal, la justicia social internacional y los derechos fundamentales del hombre en donde cada persona pueda tener acceso a los bienes morales,  materiales y recreativos que permitan el desarrollo integral de todos.

Dios quiere lo mejor para sus hijos y es por ello que todos estamos llamados a ser partícipes del desarrollo de todos los países y hacer del mundo un lugar mejor.

A pesar que la figura del Dr. Rafael Caldera genera toda clase opiniones tanto a favor como en contra, es de mucha relevancia saber que un venezolano pudo llegar a dejar huella en una Encíclica Papal de San Juan Pablo II, que forma parte de la doctrina social de la iglesia estudiada en todo el mundo tanto por el clero como los laicos entregados al estudio de la DSI y que a su vez demuestra el  mucho aprecio del Sumo Pontífice al expresidente nacido en tierras venezolanas.

Notas del Autor

El interés por este artículo se debió a que en diciembre del 2024 estuve leyendo las 15 curiosidades sobre Rafael Caldera y la número 10 dice:

“Fue quien le propuso, en audiencia privada, Juan Pablo II, con quien tuvo una cercana amistad, escribir una nueva Encíclica que renovara la Populorum Progressio. De allí nació la Encíclica Sollicitudo Rei Socialis”.

Ante el asombro de la información, le escribí a la  Familia Caldera Pietri para que se abordará ese acontecimiento el hecho de que un venezolano haya podido incluir en la creación de una encíclica papal es un hecho trascendental que debe saberse. Tras una serie de  recordatorios se logró  el 31 de mayo del 2025 la publicación  del artículo La  pequeña historia de una encíclica por el Dr. Andrés Caldera Pietri en donde describe el importante suceso.

Los tiempos actuales de la revolución de la inteligencia artificial requiere que se vuelvan los ojos a la Doctrina Social de la Iglesia y que la misma sea actualizada ante las problemáticas de los nuevos tiempos. También es necesario que Su Santidad Papa León XIV realice una serie de encíclicas en donde se aborde el tema de la juventud y las continuaciones de Divini Redemptoris, Populorum Progressio y  Sollicitudo Rei Socialis en el año 2027 porque se cumplirán 90 años de la encíclica Divini Redemptoris, 60 años de la Populorum Progressio y 40 años de la Sollicitudo Rei Socialis.


Fuentes de Consulta:

-La  pequeña historia de una encíclica

Autor Dr. Andrés Caldera Pietri

https://www.google.com/amp/s/lapatilla.com/2025/05/31/andres-caldera-pietri-la-pequena-historia-de-una-enciclica/amp
https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis.html