La dura transición de 1958
La caída de Marcos Pérez Jiménez el 23 de
enero de 1958 dio inicio a lo que ahora se llama una transición política.
Antes, en otras circunstancias históricas, se había dado con Eleazar López
Contreras para salir del gomecismo en 1936, y con la Junta Revolucionaria de
Gobierno -derivada de los sucesos del 18 de octubre de 1945- para avanzar hacia
el establecimiento de la democracia representativa. Sin embargo, en 1958, con
todos los elementos que los científicos sociales contemporáneos citan para
caracterizar a las transiciones, teníamos un pueblo crecientemente organizado y
movilizado, partidos que eran convincentemente tales, unas Fuerzas Armadas que
necesitaban reinstitucionalizarse, una industria petrolera vigorosa y un país
predominantemente urbano.
No bastaba con la sustitución de Pérez
Jiménez, sino era indispensable el concurso de un liderazgo fortalecido para
caminar hacia la efectiva democratización el país, en respaldo de la Junta de
Gobierno presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal que debió afrontar
una grave situación social (por ello, el Plan de Emergencia), una difícil
coyuntura petrolera (las restricciones voluntarias de Estados Unidos para
importar el crudo), y una dura resistencia de grupos, logias, movimientos y
otras expresiones reaccionarias y autoritarias.
COPEI prestó toda la cooperación posible,
en un ambiente de unidad nacional, para afrontar situaciones muy ásperas,
peligrosas y definitivamente violentas. Significaba una constante movilización
de toda su dirigencia en Caracas y en todas las localidades del país para que sus
líderes personalmente asumieran la responsabilidad de respaldar y sostener a la
Junta de Gobierno. Y, como podemos apreciar e la gráfica, Rafael Caldera, no
dudaba en prestar su apoya frente a cualquier coyuntura por muy grave que
fuesen los riesgos, al igual que todos los demócrata-cristianos del país. Vemos
al yaracuyano junto a otros referentes de los partidos democráticos junto a
Larrazábal en un acto de apoyo a su gestión transicional que fue de una complejidad
que bien merece la atención de los transitólogos de la actualidad. El orador en ese momento es Jóvito Villalba.
En dos oportunidades harto dramáticas,
COPEI estuvo con esta transición, como en julio y en septiembre de 1958 cuando se
alzaron nada más y nada menos que el ministro de la Defensa, Jesús María Castro
León, o una serie de oficiales encabezados por Juan de Dios Moncada Vidal,
entre otros, en una faena que resultó sangrienta.

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