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Campaña electoral de 1973, Historia DC Venezuela, Lorenzo Fernández

 




La campaña electoral de 1973






Las nuevas generaciones no saben de los antiguos comicios presidenciales en Venezuela. Contrastan con los que hemos tenido en el presente siglo con un presidente de la República en ejercicio, de un ventajismo evidente y sesgados todos los órganos del Poder Público.

La campaña presidencial de 1973, llevadas a cabo durante un gobierno de signo demócrata-cristiano, fue intensa, de viva polémica, convincentemente pluralista y libérrima. La oposición de entonces contó con todas las garantías de promoción, recorrido por el país, publicidad, etc. El Consejo Supremo Electoral cumplió con su papel. Sin dudas, la mejor demostración de una eficaz Política de Pacificación puesta en práctica.

Una moderna campaña -eso sí, sin máquinas electorales, redes sociales encendidas, el insulto y la mentira como medios preferidos de lucha, y sin los ataques y persecuciones contra los adversarios de la oposición- que incorporó decididamente las encuestas que varias veces se contradijeron, asesores electorales de origen nacional y foráneo, la, publicidad profesional con un asombroso despliegue, jingles y una fuerte construcción de la imagen de los candidatos.

Lorenzo Fernández fue el abanderado presidencial del partido en las elecciones de 1973. Fernández venía de ejercer, con brillantez y honra, el Ministerio de Relaciones Interiores durante la primera presidencia de Rafael Caldera.


Luis Herrera Campíns, Historia de Venezuela

 


Luis Herrera Campíns: El peregrino del diálogo

 




 

Los años que ganó de experiencia Luis Herrera Campíns en el parlamento lo entrenaron para el ejercicio presidencial. La profundidad de las convicciones y la firmeza de las posiciones nunca fueron impedimento para hacer de la tolerancia una disposición personal para el diálogo y el consenso. Aquellas décadas lejanas, en un Congreso de fragmentada composición, con voces muy diversas y desafiantes, e, incluso, con una AD que volvía a sus fueros sectarios cuando podía, llenó al portugueseño de una extraordinaria paciencia para acercarse con humildad a las posturas más encontradas y aspirar a una mínima concertación orientada a salvaguardar la institucionalidad democrática. El quinquenio demócrata-cristiano de Herrera Campíns demostró esa vocación de amplitud en el mundo político, pero también de reciedumbre, al denunciar por ejemplo a los profetas del desastre y denunciar como bronco-adictos a la oposición adeca dándole un toque de humor persuasivo a sus gestos.

Por cierto, Luis Herrera Campíns fue un verdadero peregrino del diálogo, literalmente recorriendo el país para llevar su mensaje y conversarlo en la Venezuela profunda. Fue una consigna muy afortunada, empleada desde principios de los años setenta, con un intenso y extenso recorrido por el territorio nacional para encontrar una viva interlocución con todos los sectores políticos y estratos sociales, sobre todo, entre los más vulnerables.

Por aquella época, en la cámara baja, la que fue la más inmediatamente política y polémica de la bicameralidad, igualmente cuidaba que la bancada socialcristiana que dirigía argumentara con solidez y trabajara diligentemente por los objetivos trazados, sin que él y sus colegas de cámara incurrieran en un exceso, en una descalificación gratuita, personal y burda del adversario, algo que reconocieron propios y extraños.

La gráfica quizá de principios de 1969, cuya autoría es anónima, nos presenta a Luis Herrera Campíns conversando con los adecos, posiblemente proponiéndoles alguna iniciativa o aclarando cierta destemplanza. Por casualidad, están en la foto el ganador de las elecciones presidenciales de 1978, y el perdedor, Luis Piñerúa Ordaz.

 


Historia DC Venezuela, Luis Herrera Campíns, Rafael Caldera

 


80° aniversario: bautizo de sangre del partido demócrata-cristiano






La llamada Revolución de Octubre, cuyos ideales adscribió la generación fundadora de la Democracia Cristiana en nuestro país, también generó un período de violencia y sectarismo respondiendo a la conducta asumida por la Acción Democrática asociada a los militares en la Junta Revolucionaria de Gobierno. La sola fundación del partido demócrata-cristiano, el 13 de enero de 1946, generó una franca animadversión del oficialismo e, igualmente, del Partido Comunista de Venezuela y de sus distintos grupos internos reunificados el mismo año.

Fueron numerosos los partidos creados por entonces, pero – salvo el de gobierno, naturalmente – ninguno tenía una convincente capacidad de movilización con la excepción de COPEI que ya gozaba de las más amplias simpatías en diversos estratos de la población.  El anuncio del primer mitin en Caracas de los socialcristianos, puso en alerta a sus enemigos declarados que, por supuesto, quedaron muy sorprendidos del lleno copeyano del Nuevo Circo que muy pocas organizaciones políticas podían lograr. Y, como venía incrementándose aún con los más modestos eventos celebrados en el país, el sabotaje llegó al colmo del homicidio.

En efecto, les pegó a los enemigos el exitoso primer acto de masas de COPEI de fecha 18 de junio de 1946, tratando de sabotearlo con un recurrente apedreamiento de los oradores por individualidades infiltradas. Continuaron hablando Pedro del Corral, Edecio La Riva Araujo, Lola Bertorelli, Víctor Manuel Giménez, Ana de Pineda, J. A. Pérez Díaz y, finalmente, Rafael Caldera. Un recio bautismo que terminó en sangre, porque- concluyendo el acto – hubo también armas de fuego. Y, entre las piedras y las balas, el saldo final fue de dos muertos y varios heridos, entre los cuales, se encontraban Patrocinio Peñuela Ruiz y Tomás Liscano. Y, con mayor reciedumbre, Caldera responsabilizó a los comunistas que contaron con la complicidad de los adecos, pues, tampoco se entiende que un evento de tamaña magnitud para la ciudad de entonces, contara con un número tan escaso de agentes policiales para repeler las amenazas que de un modo u otro, anunciaron los agresores.

Dos años más tarde, escribió Caldera con motivo del segundo aniversario de los hechos trágicos:

“No es una afirmación infundada la de que la responsabilidad de los hechos de sangre del 18 de junio recae de modo íntegro y exclusivo a los comunistas y sus cómplices, adeístas y gobierno. Porque el sabotaje fue maniobra planeada, avisada de antemano, anunciada por escrito en volantes con el pie de imprenta de la tipografía oficial del Partido Comunista. Porque las autoridades fueron oportunamente alertadas, y porque a pesar de haber comenzado los actos de violencia por parte de los saboteadores desde las ocho de la noche, todavía a las diez y media u once no habían llegado fuerzas de guardia nacional o fuerza pública (sí de aquellas no se tenía disponibles) para dispersar a los grupos que irrespetando los derechos constitucionales y democráticos se apostaban, violentos y vociferantes, en las afueras del Circo”.

La fotografía que empleamos, originalmente en blanco y negro (ahora, tratada y coloreada con IA), nos permite hacer tres comentarios a propósito de la tentativa trágica de sabotaje de un mitin que pudo culminar por el coraje de sus protagonistas.

Por una parte, los oradores vestían a la usanza de la época, como desde hace mucho tiempo ya no se acostumbra en Venezuela para eventos semejantes, siendo notable la presencia de personas en el presídium pertenecientes a los estratos populares.

Por otra, Luis Herrera Campíns, de apenas 21 años, curiosamente sin bigotes,  es el que sostiene el micrófono al orador, transmitiendo la sensación de un ambiente de agitación y también de atención al mensaje transmitido.

Por último, observado por Manuel Alfredo Rodríguez, el escándalo que produjeron los hechos ya comentados, fue de tal magnitud y duración que pasó prácticamente desapercibido el fallecimiento de Elbano Mibelli, figura estelar del andinismo y otrora gobernador del Distrito Federal bajo la presidencia de Eleazar López Contreras. Sin embargo, Rodríguez, periodista destacado de afiliación formal en ese entonces a Acción Democrática (años después sería disidente con el grupo ARS, de Raúl Ramos Giménez, y en 1993 sería electo diputado por Convergencia), con motivo del 34° aniversario de COPEI hizo una crónica a página completa obviando un hecho tan capital y significativo históricamente en sus comentarios, limitándose a publicar la gráfica en cuestión.


Referencias:

Caldera, R. (1946) [Fotografía] “Junio 18, Mitin de COPEI en el Nuevo Circo”, Caracas; en:

https://rafaelcaldera.com/fotos/1916-1946/

Caldera, R. (1948) “Consignas: El 18 de junio”. El Gráfico, Caracas; en: https://rafaelcaldera.com/1948-junio-21-el-grafico-el-18-de-junio/

Rodríguez, M. A. (2008) “Tres décadas caraqueñas 1935-1966”. Editorial Fuentes, Caracas: 120 s.

Sanoja Hernández, J. (1980) “Conflicto y consenso en COPEI: Historia del ´único partido que no se divide´”. El Nacional, Caracas, 12 de enero.




Historia DC Venezuela

 



Relaciones partido gobierno




La política no constituye una experiencia monolítica y, aunque haya unanimidad en los principios y valores que los inspiran, los partidos tienden interiormente a administrar sus diferenciar y matices para consensuarse. El asunto adquiere mayor complejidad cuando se trata de las relaciones entre el gobierno y el principal partido que le da soporte.


Por supuesto, distinto a lo que ocurre en la actualidad, en la era democrática jamás se confundió el partido con el Estado, aunque hubo tentaciones. El solo régimen de libertades públicas apagaba cualquier amago o propósito de confusión entre ambas instancias. Y hubo criterios contrastantes en cuarentas años que el espíritu de Puntofijo llevaba al terreno de la concertación o del conveniente y comprensible diferimiento que muchas de las veces se prestaba a las más sorprendentes especulaciones. 


La gráfica  muestra uno de los varios encuentros entre el presidente Luis Herrera Campíns y el que sería candidato presidencial de COPEI en 1983, Rafael Caldera en el Palacio de Miraflores.  Ambos – líderes históricos de la Democracia Cristiana venezolana –tuvieron diversos encuentros durante la presidencia de Herrera. 


Por aquellos años Eduardo Fernández,  siendo secretario general del partido COPEI, desarrolló una política que llamó de “solidaridad inteligente” con el gobierno, aunque – hecho un balance favorable a la gestión gubernamental – Cecilia Cecilia Álamo de Zune advierte que “faltó comunicación Gobierno-Partido” (“Síntesis histórica de COPEI”, IFEDEC, Caracas, 1985: pág. 71).


Recordemos que los jefes de Estado estuvieron liberados de toda disciplina partidista en la era del puntofijismo, aunque en un magnífico título sobre el sistema de partidos venezolano, el politólogo Juan Carlos Rey no estuvo de acuerdo con la fórmula.



Historia DC Venezuela - JRC

 


Historia DC Venezuela - La Juventud Revolucionaria Copeyana


 



Esta foto es de 1971. Fue en un curso de formación de la JRC en San Félix, estado Bolívar. Gehard Cartay habla y a su lado están Julio César Moreno y Leopoldo Quintana. Tiempos inolvidables de lucha y convicciones.




Historia DC Venezuela - Pedro del Corral


 





Ficha de la Seguridad Nacional de Pedro del Corral

 

Hubo una época en la que se quiso ver maliciosamente a los socialcristianos como aliados naturales de la dictadura perezjimenista.

Entre varios de los motivos, es fácil conjeturar que la deserción de varios miembros de COPEI, finalmente integrados a la fraudulenta asamblea constituyente de 1953, confundió por instantes a la opinión pública a pesar del claro y contundente rechazo del partido expresado por Rafael Caldera, o que, por una suerte de competencia desleal, los adversarios del partido quisieron generar un matriz de opinión desfavorable a COPEI al reiniciarse la experiencia democrática en Venezuela.

Hubo persecuciones, carcelazos y exilios de la dirigencia copeyana durante la dictadura y, caída ésta, los archivos de la Seguridad Nacional demostraron lo lejos que llegó el seguimiento de los líderes copeyanos.

Por ejemplo, don Pedro del Corral y su fichaje en la policía política lo demuestra: la gráfica de escasa nitidez, como es lógico al tratarse de una publicación de la prensa de hace muchas décadas, corrobora que el presidente del partido demócrata-cristiano no era precisamente un personaje querido por el gobierno de fuerza, tenía su ficha con sus datos en la tenebrosa policía política de la dictadura.

Por cierto, los archivos de la Seguridad Nacional fueron objeto de un intenso debate público, porque comenzaron a incinerarse hasta que Edgard Sanabria, presidente de la Junta de Gobierno, lo prohibió en noviembre de 1958. Afortunadamente, el expediente de don Pedro sobrevivió a las llamas.


Fotografías

 



GIRA POR EL ESTADO LARA CAMPAÑA ELECTORAL DE 1947

De poca o mucha libertad de tránsito, en distintas épocas se hicieron comunes las visitas y actividades proselitistas del liderazgo político nacional a los estados, del regional a los distritos (hoy municipios) y del distrital a las parroquias añadiendo las foráneas. Es con la aparición de los partidos modernos que se acentúa el fenómeno, aunque – por contraste – hubo también la costumbre de despachar los asuntos políticos desde las ciudades capitales, hablarles a los partidarios casi exclusivamente a través de la prensa escrita, los envíos postales y telegráficos, y luego la vía telefónica que fue todo un privilegio en un país todavía predominantemente rural. 

La gráfica, tomada de una cuenta digital de El Correo de Lara, refiere a una visita del joven candidato presidencial Rafael Caldera al estado Lara, y la reunión celebrada bajo los almendros de El Oasis de Barquisimeto, en noviembre de 1947.  En ella pueden verse a varios dirigente locales, y a un muy joven Luis Herrera Campíns. 

Aprobada en julio de 1947 la Constitución, fueron inmediata y simultáneamente convocadas las elecciones para escoger al presidente de la República, senadores y diputados del Congreso Nacional y a los integrantes de la Asamblea Legislativa de cada entidad federal, dejando para mayo de mayo de 1948 los comicios municipales. Respecto a las presidenciales, Caldera tenía 32 años de edad, y Herrera Campíns  22; por cierto, éste último aspirante a la diputación regional, desarrollando una difícil campaña frente al ventajismo sectario de Acción Democrática. 

El joven Caldera ocupó el segundo lugar en la carrera presidencial, nada más y nada menos que enfrentando a don Rómulo Gallegos, y Herrera Campíns, resultó electo legislador regional, ocupando ambos el solio presidencial de Miraflores, años más tarde. 

Valga acotar que la Democracia Cristiana cada vez más contaba con la naturaleza y la voluntad, el perfil político e ideológico necesarios para configurarse y calificarse como tal en Venezuela, de acuerdo con la encíclica "Graves de communi re" (o “De la grave controversia”) del Papa León XIII, públicada el 18 de enero de 1901. Enlace a la encíclica que autoriza a hablar de la Democracia Cristiana desde 1946:

(https://www.vatican.va/content/leo-xiii/en/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_18011901_graves-de-communi-re.html)