Historia DC Venezuela, Luis Herrera Campíns, Rafael Caldera

 


80° aniversario: bautizo de sangre del partido demócrata-cristiano






La llamada Revolución de Octubre, cuyos ideales adscribió la generación fundadora de la Democracia Cristiana en nuestro país, también generó un período de violencia y sectarismo respondiendo a la conducta asumida por la Acción Democrática asociada a los militares en la Junta Revolucionaria de Gobierno. La sola fundación del partido demócrata-cristiano, el 13 de enero de 1946, generó una franca animadversión del oficialismo e, igualmente, del Partido Comunista de Venezuela y de sus distintos grupos internos reunificados el mismo año.

Fueron numerosos los partidos creados por entonces, pero – salvo el de gobierno, naturalmente – ninguno tenía una convincente capacidad de movilización con la excepción de COPEI que ya gozaba de las más amplias simpatías en diversos estratos de la población.  El anuncio del primer mitin en Caracas de los socialcristianos, puso en alerta a sus enemigos declarados que, por supuesto, quedaron muy sorprendidos del lleno copeyano del Nuevo Circo que muy pocas organizaciones políticas podían lograr. Y, como venía incrementándose aún con los más modestos eventos celebrados en el país, el sabotaje llegó al colmo del homicidio.

En efecto, les pegó a los enemigos el exitoso primer acto de masas de COPEI de fecha 18 de junio de 1946, tratando de sabotearlo con un recurrente apedreamiento de los oradores por individualidades infiltradas. Continuaron hablando Pedro del Corral, Edecio La Riva Araujo, Lola Bertorelli, Víctor Manuel Giménez, Ana de Pineda, J. A. Pérez Díaz y, finalmente, Rafael Caldera. Un recio bautismo que terminó en sangre, porque- concluyendo el acto – hubo también armas de fuego. Y, entre las piedras y las balas, el saldo final fue de dos muertos y varios heridos, entre los cuales, se encontraban Patrocinio Peñuela Ruiz y Tomás Liscano. Y, con mayor reciedumbre, Caldera responsabilizó a los comunistas que contaron con la complicidad de los adecos, pues, tampoco se entiende que un evento de tamaña magnitud para la ciudad de entonces, contara con un número tan escaso de agentes policiales para repeler las amenazas que de un modo u otro, anunciaron los agresores.

Dos años más tarde, escribió Caldera con motivo del segundo aniversario de los hechos trágicos:

No es una afirmación infundada la de que la responsabilidad de los hechos de sangre del 18 de junio recae de modo íntegro y exclusivo a los comunistas y sus cómplices, adeístas y gobierno. Porque el sabotaje fue maniobra planeada, avisada de antemano, anunciada por escrito en volantes con el pie de imprenta de la tipografía oficial del Partido Comunista. Porque las autoridades fueron oportunamente alertadas, y porque a pesar de haber comenzado los actos de violencia por parte de los saboteadores desde las ocho de la noche, todavía a las diez y media u once no habían llegado fuerzas de guardia nacional o fuerza pública (sí de aquellas no se tenía disponibles) para dispersar a los grupos que irrespetando los derechos constitucionales y democráticos se apostaban, violentos y vociferantes, en las afueras del Circo”.

La fotografía que empleamos, originalmente en blanco y negro (ahora, tratada y coloreada con IA), nos permite hacer tres comentarios a propósito de la tentativa trágica de sabotaje de un mitin que pudo culminar por el coraje de sus protagonistas.

Por una parte, los oradores vestían a la usanza de la época, como desde hace mucho tiempo ya no se acostumbra en Venezuela para eventos semejantes, siendo notable la presencia de personas en el presídium pertenecientes a los estratos populares.

Por otra, Luis Herrera Campíns, de apenas 21 años, curiosamente sin bigotes,  es el que sostiene el micrófono al orador, transmitiendo la sensación de un ambiente de agitación y también de atención al mensaje transmitido.

Por último, observado por Manuel Alfredo Rodríguez, el escándalo que produjeron los hechos ya comentados, fue de tal magnitud y duración que pasó prácticamente desapercibido el fallecimiento de Elbano Mibelli, figura estelar del andinismo y otrora gobernador del Distrito Federal bajo la presidencia de Eleazar López Contreras. Sin embargo, Rodríguez, periodista destacado de afiliación formal al Partido Comunista, con motivo  34° aniversario de COPEI hizo una crónica a página completa obviando un hecho tan capital y significativo históricamente en sus comentarios, limitándose a publicar la gráfica en cuestión.

Referencias:

Caldera, R. (1946) [Fotografía] “Junio 18, Mitin de COPEI en el Nuevo Circo”, Caracas; en:

https://rafaelcaldera.com/fotos/1916-1946/

Caldera, R. (1948) “Consignas: El 18 de junio”. El Gráfico, Caracas; en: https://rafaelcaldera.com/1948-junio-21-el-grafico-el-18-de-junio/

Rodríguez, M. A. (2008) “Tres décadas caraqueñas 1935-1966”. Editorial Fuentes, Caracas: 120 s.

Sanoja Hernández, J. (1980) “Conflicto y consenso en COPEI: Historia del ´único partido que no se divide´”. El Nacional, Caracas, 12 de enero.




1 comentario:

  1. El Manuel Alfredo Rodríguez citado es el historiador y político guayanés, originalmente dirigente de AD, disidente con el grupo ARS de Ramos Giménez (AD-Op)y luego independiente. Diputado por Convergencia electo en 1993. Notable orador. Nunca militó en el PCV.

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