Historia DC Venezuela - Libros

 

“PERFILES SOCIALCRISTIANOS”

 



Gehard Cartay Ramírez

 

Cincuenta semblanzas biográficas de dirigentes copeyanos están recogidas en este libro titulado “Perfiles socialcristianos”, editado en 1986 por el Centro de Estudios de la Experiencia Socialcristana en Venezuela, dirigido eficientemente por Paciano Padrón, y en ocasión del cuarenta aniversario del Partido Social Cristiano Copei.

 

Las notas, a su vez, fueron escritas por otros dirigentes socialcristianos -encabezados por el ex presidente Rafael Caldera, algunos de ellos hoy también fallecidos- que dieron testimonio sobre aquellas figuras a las que conocieron y apreciaron en su tránsito vital, con la fuerza que demuestra haber sido testigos de sus conductas y hechos en la construcción de uno de los grandes partidos de masas del siglo XX venezolano.

 

“Un partido es obra de fe de muchos -se lee en el prefacio-, de la esperanza de muchos y, por excelencia, de la constancia también de muchos. (…) El presente es un muestrario de un grupo de venezolanos que, habiendo encontrado en la democracia cristiana una doctrina convincente, y en Copei, nacido ahora hace cuarenta años, un instrumento político juzgado apto para alcanzar “una Venezuela mejor”, participaron todos de la más diversa manera en la edificación de nuestro socialcristianismo y, en algún momento del empeño, quedaron sembrados para siempre junto a la obra”.

 

“Ellos signaron -agrega la nota introductoria- con su pensamiento y su acción mucho de los que es hoy el Copei actual, haciendo valedera la expresión según la cual “los muertos mandan”. Porque es justo, porque es conveniente, porque es oportuno, hemos convocado en este tiempo de aniversarios su recuerdo”.

 

“Perfiles socialcristianos” constituyó sin duda un magnífico esfuerzo para rendir tributo a esos líderes copeyanos fallecidos y un justo homenaje a su ejemplo y obra, aparte de ser una obra de necesaria consulta sobre el capital humano que construyó a Copei durante sus primeros cuarenta años. 




Historia DC Venezuela

 



Relaciones partido gobierno




La política no constituye una experiencia monolítica y, aunque haya unanimidad en los principios y valores que los inspiran, los partidos tienden interiormente a administrar sus diferenciar y matices para consensuarse. El asunto adquiere mayor complejidad cuando se trata de las relaciones entre el gobierno y el principal partido que le da soporte.


Por supuesto, distinto a lo que ocurre en la actualidad, en la era democrática jamás se confundió el partido con el Estado, aunque hubo tentaciones. El solo régimen de libertades públicas apagaba cualquier amago o propósito de confusión entre ambas instancias. Y hubo criterios contrastantes en cuarentas años que el espíritu de Puntofijo llevaba al terreno de la concertación o del conveniente y comprensible diferimiento que muchas de las veces se prestaba a las más sorprendentes especulaciones. 


La gráfica  muestra uno de los varios encuentros entre el presidente Luis Herrera Campíns y el que sería candidato presidencial de COPEI en 1983, Rafael Caldera en el Palacio de Miraflores.  Ambos – líderes históricos de la Democracia Cristiana venezolana –tuvieron diversos encuentros durante la presidencia de Herrera. 


Por aquellos años Eduardo Fernández,  siendo secretario general del partido COPEI, desarrolló una política que llamó de “solidaridad inteligente” con el gobierno, aunque – hecho un balance favorable a la gestión gubernamental – Cecilia Cecilia Álamo de Zune advierte que “faltó comunicación Gobierno-Partido” (“Síntesis histórica de COPEI”, IFEDEC, Caracas, 1985: pág. 71).


Recordemos que los jefes de Estado estuvieron liberados de toda disciplina partidista en la era del puntofijismo, aunque en un magnífico título sobre el sistema de partidos venezolano, el politólogo Juan Carlos Rey no estuvo de acuerdo con la fórmula.



Historia DC Venezuela, José Elías Rivera Oviedo

 

“LOS SOCIAL CRISTIANOS EN VENEZUELA”

 

 


 

 

Gehard Cartay Ramírez

 

 

Publicado en 1969, este libro tal vez sea uno de los primeros estudios sobre el socialcristianismo en Venezuela y sus antecedentes históricos: la Unión Nacional Estudiantil (UNE) nacida en 1936, Acción Electoral en 1941, Acción Nacional en 1942 y, finalmente, COPEI en 1946, todos bajo el liderazgo de Rafael Caldera.

 

José Elías Rivera Oviedo, el autor de “Los social cristianos en Venezuela” fue un joven abogado y dirigente copeyano de la Generación del 58, nativo de Trujillo, prematuramente fallecido el 28 de octubre de 1974, cuando mucho se esperaba de su talento político y dotes de investigador e historiador. La suya -a juicio de Pedro Pablo Aguilar- “fue una existencia plena, fulgurante, breve. La prisa que puso en vivir y hacer fue quizás presentimiento de que le esperaba el destino de los dioses griegos: morir joven” (“Perfiles Socialcristianos”, 1986, página 247).

 

El libro contiene su tesis de grado al concluir los estudios en la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos), enriquecido luego con sus experiencias durante la campaña electoral que llevaría por primera vez a Rafael Caldera a la Presidencia de la República en 1968.

 

La obra recorre la trayectoria del Partido Socialcristiano Copei deteniéndose en algunos de los momentos más importantes de su lucha, ya durante el llamado Trienio Adeco (1945-1948), en los eventos subsiguientes que condujeron a la dictadura pérezjimenista, en el retorno de la democracia en 1958, en la participación socialcristiana en el gobierno coaligado presidido por Rómulo Betancourt entre 1959 hasta 1964 y finalmente su llegada al poder con la presidencia de Caldera en 1968.

 

El libro -dedicado a Luis Herrera Campíns, en aquel momento director de la fracción parlamentaria de Copei en el Congreso de la República- trae un interesante y emocionado prólogo de José Antonio Pérez Díaz sobre las inquietudes comunes de la gran mayoría de los copeyanos de entonces cuando su partido enfrentaba por primera vez el desafío de ejercer el poder y llevar a la práctica sus principios y valores, así como sus promesas electorales a los venezolanos.

 

Pérez Díaz calificó a aquella obra como un “apreciable esfuerzo para dar a conocer en forma ordenada y cronológica la lucha que durante años sometió a difíciles pruebas la voluntad, el valor y la autenticidad de un puñado de hombres empeñados en promover los principios del movimiento socialcristiano…”



Historia DC Venezuela, biografía Dagoberto González

 


Dagoberto González Ascanio (1929–2004)

 



 “El compromiso no es con el poder, sino con la verdad, la justicia y la dignidad humana.” — Dagoberto González Ascanio


Johnny Díaz Apitz


¡Tipógrafo, linotipista, locutor, líder socialcristiano, sindicalista, parlamentario de carrera y servidor del bien común!

 

El venidero 7 de agosto se conmemora el 97 aniversario del nacimiento de Dagoberto González Ascanio, un hombre cuya vida fue una ofrenda de fe, justicia y compromiso con el pueblo venezolano.

 

El 19 de abril de 2004, a los 75 años de edad, Dagoberto González Ascanio partió a la Casa del Padre, uniéndose para siempre a nuestro Señor, a quien sirvió con fe, coherencia y entrega a lo largo de toda su vida.

 

Dagoberto encontró en su esposa, Olympia, una compañera leal, amorosa e inseparable durante toda su vida.

 

Su matrimonio fue un ejemplo de unión sólida, fe compartida y entrega mutua. Juntos formaron un hogar profundamente cristiano y comprometido con los valores del bien común.

 

Fruto de ese amor nacieron sus cinco hijos, quienes fueron su mayor orgullo y alegría: Dagoberto Rafael de Jesús, Miguel Feliciano “Kiko”, Olimpia Auxiliadora, Ignacio Adolfo “Nacho” y Arístides Augusto. En ellos sembró los principios que guiaron su vida: la fe, la honestidad, el servicio y la dignidad humana.

 

Su legado, tejido entre la palabra, la acción y la esperanza, permanece como faro ético en tiempos de confusión y desmemoria.

 

Fe militante y vocación de servicio

 

Desde su juventud, Dagoberto abrazó una espiritualidad activa, profundamente enraizada en el Evangelio y en la dignidad humana. Fue fundador de la Juventud Obrera Católica (JOC), junto a su hermano Feliciano González —posteriormente obispo de Maracay—, y colaborador cercano del padre Jenaro Aguirre y de Arístides Calvani en la fundación del Movimiento Familiar Cristiano.

 

Junto a su gran amigo y maestro Arístides Calvani —ahora ambos unidos en la eternidad—, Dagoberto fue arquitecto de una visión sindical profundamente distinta a la existente por entonces. Bajo la férrea represión de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, no pudieron concretar plenamente el movimiento sindical que soñaban; sin embargo, trabajaron con coraje en la clandestinidad para construir estructuras de formación, conciencia y organización, que más adelante serían pilar del resurgimiento del movimiento sindical democrático en Venezuela tras la caída del régimen.

 

Su alianza fue más que política: fue una siembra de valores que dio frutos cuando la libertad volvió a florecer.

 

Asimismo, su devoción a la Virgen del Carmen heredada de sus padres y su fe inquebrantable en el poder transformador del Evangelio guiaron cada paso de su vida pública y privada.

 

Sindicalismo ético y lucha democrática

 

Dagoberto fue formador en los Círculos Obreros de Caracas y miembro activo del Comité Sindical Unificado, desde donde contribuyó a la organización de los trabajadores en la lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en las jornadas históricas que desembocaron en el 23 de enero de 1958.

 

Como dirigente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), fundador del Frente de Trabajadores Copeyanos (FTC) y secretario sindical nacional del partido COPEI, promovió con fuerza la educación obrera, la participación democrática y la defensa de los derechos laborales con una visión profundamente humanista y solidaria.

 

En el plano continental, fue fundador y líder de la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) —antes CLASC— junto a Emilio Máspero y otros referentes del sindicalismo cristiano latinoamericano.

 

Su voz resonó en foros internacionales como símbolo de la dignidad obrera y la unidad de los pueblos de América Latina.

 

Fue nombrado como secretario general de la ITDC, (Internacional de Trabajadores Demócratas Cristianos).

 

Legislador íntegro y arquitecto de la democracia

 

Como diputado y senador por el Distrito Federal, Dagoberto se distinguió por su honestidad, su claridad doctrinaria y su defensa firme de los valores democráticos.

 

Participó activamente en la redacción de la Constitución de 1961, piedra angular de la era democrática venezolana, y tuvo un papel clave en comisiones parlamentarias como Asuntos Sociales, Contraloría, y Administración y Servicios.

 

Su labor legislativa fue siempre guiada por una convicción inquebrantable: la política debe servir al bien común, no al poder.

 

Resiliencia en la tormenta

 

En sus últimos años, Dagoberto vivió con dolor el desmantelamiento de las instituciones democráticas que ayudó a construir.

 

La irrupción del chavismo en 1998 y los comienzos de la destrucción de su patria, la exclusión de COPEI de los espacios políticos, y el ataque sostenido contra organizaciones como la CLAT, la CTV, la CGT y CODESA, y su propio FTC, que con tanto esfuerzo construyó en sus comienzos, marcaron una etapa de mucha desazón.

 

No obstante, nunca renunció a sus principios. Su fe, aunque herida, se mantuvo firme.

 

Su testimonio, aunque silenciado por algunos, sigue convocando a los que creen en la justicia sin atajos y en la dignidad sin concesiones.

 

Legado vivo

 

Dagoberto González fue mucho más que un líder sindical, político y legislativo.

 

Fue un hombre de familia, un católico, apostólico y romano practicante, un servidor del bien común.

 

Su vida encarnó el compromiso, la integridad y la esperanza activa.

 

Hoy, su memoria nos interpela:

 

¿Qué hacemos con el legado que nos dejó?