Historia DC Venezuela

 



Relaciones partido gobierno




La política no constituye una experiencia monolítica y, aunque haya unanimidad en los principios y valores que los inspiran, los partidos tienden interiormente a administrar sus diferenciar y matices para consensuarse. El asunto adquiere mayor complejidad cuando se trata de las relaciones entre el gobierno y el principal partido que le da soporte.


Por supuesto, distinto a lo que ocurre en la actualidad, en la era democrática jamás se confundió el partido con el Estado, aunque hubo tentaciones. El solo régimen de libertades públicas apagaba cualquier amago o propósito de confusión entre ambas instancias. Y hubo criterios contrastantes en cuarentas años que el espíritu de Puntofijo llevaba al terreno de la concertación o del conveniente y comprensible diferimiento que muchas de las veces se prestaba a las más sorprendentes especulaciones. 


La gráfica  muestra uno de los varios encuentros entre el presidente Luis Herrera Campíns y el que sería candidato presidencial de COPEI en 1983, Rafael Caldera en el Palacio de Miraflores.  Ambos – líderes históricos de la Democracia Cristiana venezolana –tuvieron diversos encuentros durante la presidencia de Herrera. 


Por aquellos años Eduardo Fernández,  siendo secretario general del partido COPEI, desarrolló una política que llamó de “solidaridad inteligente” con el gobierno, aunque – hecho un balance favorable a la gestión gubernamental – Cecilia Cecilia Álamo de Zune advierte que “faltó comunicación Gobierno-Partido” (“Síntesis histórica de COPEI”, IFEDEC, Caracas, 1985: pág. 71).


Recordemos que los jefes de Estado estuvieron liberados de toda disciplina partidista en la era del puntofijismo, aunque en un magnífico título sobre el sistema de partidos venezolano, el politólogo Juan Carlos Rey no estuvo de acuerdo con la fórmula.



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