Luis
Herrera Campíns: El peregrino del diálogo
Los años que
ganó de experiencia Luis Herrera Campíns en el parlamento lo entrenaron para el
ejercicio presidencial. La profundidad de las convicciones y la firmeza de las
posiciones nunca fueron impedimento para hacer de la tolerancia una disposición
personal para el diálogo y el consenso. Aquellas décadas lejanas, en un
Congreso de fragmentada composición, con voces muy diversas y desafiantes, e,
incluso, con una AD que volvía a sus fueros sectarios cuando podía, llenó al
portugueseño de una extraordinaria paciencia para acercarse con humildad a las
posturas más encontradas y aspirar a una mínima concertación orientada a
salvaguardar la institucionalidad democrática. El quinquenio
demócrata-cristiano de Herrera Campíns demostró esa vocación de amplitud en el
mundo político, pero también de reciedumbre, al denunciar por ejemplo a los
profetas del desastre y denunciar como bronco-adictos a la oposición adeca
dándole un toque de humor persuasivo a sus gestos.
Por cierto, Luis
Herrera Campíns fue un verdadero peregrino del diálogo, literalmente
recorriendo el país para llevar su mensaje y conversarlo en la Venezuela
profunda. Fue una consigna muy afortunada, empleada desde principios de los años
setenta, con un intenso y extenso recorrido por el territorio nacional para
encontrar una viva interlocución con todos los sectores políticos y estratos
sociales, sobre todo, entre los más vulnerables.
Por aquella
época, en la cámara baja, la que fue la más inmediatamente política y polémica
de la bicameralidad, igualmente cuidaba que la bancada socialcristiana que
dirigía argumentara con solidez y trabajara diligentemente por los objetivos
trazados, sin que él y sus colegas de cámara incurrieran en un exceso, en una
descalificación gratuita, personal y burda del adversario, algo que
reconocieron propios y extraños.
La gráfica
quizá de principios de 1969, cuya autoría es anónima, nos presenta a Luis
Herrera Campíns conversando con los adecos, posiblemente proponiéndoles alguna
iniciativa o aclarando cierta destemplanza. Por casualidad, están en la foto el
ganador de las elecciones presidenciales de 1978, y el perdedor, Luis Piñerúa
Ordaz.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario