El aniversario de 1975: Los Caobos
Faltaba poco para que el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez cumpliera un año y, era de suponer, mantenía su todavía enorme popularidad. Hubo voces que aconsejaron a los partidos de la oposición respaldarlo abiertamente porque, de no hacerlo, hubiese tenido un efecto contrario: la oposición sería cada vez más impopular. No obstante, fruto de un continuo debate interno, como corresponde a todo partido democrático respecto a sus instancias de conducción, COPEI asumió plena y corajudamente su rol opositor, sin ambages. Y lo hizo, en el marco del bipartidismo que resultó de los comicios de 1973, por tres razones fundamentales: un porcentaje importantísimo de la población demostró su confianza en el partido demócrata-cristiano haciéndolo genuinamente representativo en el Congreso de la República, en las Asambleas Legislativas, en los Concejos Municipales de todo el país; frente a la gran victoria adeca, era necesario mantener vigente una alternativa decidiidamente democrática, legítima y confiable; y, a pesar de la bonanza petrolera que reportó el consabido embargo árabe que benefició al nuevo Gobierno, no había cumplido el año Pérez en el poder, y ya se asomaban algunos fracasos, tendencias al despilfarro, y a políticas públicas equivocadas que los expertos demócrata-cristianos oportunamente denunciaban.
Tempranamente, el gobierno de Pérez comenzó a incurrir en errores que una oposición timorata dejaba pasar, a excepción de la que recia y concienzudamente ejercía COPEI. Tomemos un ejemplo: a pesar de controlar a ambas cámaras, con un importante nivel de respaldo popular, apenas comenzando el Gobierno, repletas las arcas públicas de recursos, el oficialismo buscó una ley habilitante raramente aplicada en las décadas anteriores. En efecto, para mayo de 1974, quedó sancionada la Ley Orgánica que autorizaba al presidente para dictar medidas extraordinarias en materia económica y financiera. COPEI se opuso frontalmente, porque no había una situación de emergencia que justificara ese instrumento que dejaba a la naciente administración con las manos libres para hacer lo que quisiera, saltándose injustificadamente los mecanismos institucionales que le hubiese permitido implementar las medidas que juzgara necesarias, por lo menos, en el marco de discusión con otras fuerzas políticas.
El Movimiento Al Socialismo (MAS), expresión de la izquierda marxista, votó a favor de esa habilitación presidencial, cometiendo un error garrafal.
Es este el marco del 29° aniversario de la fundación del COPEI y, demostrando el acierto de una correcta política de oposición, seria y responsable, el partido realizó el mítin aniversario central en Plaza Venezuela de características francamente multitudinarias, como ocurrió en las principales localidades del país. Y, a pesar de que era muy temprana la ocasión, el país de nuevo fijó su atención en Luis Herrera Campíns, quien gozaba de una creciente e incontenible popularidad, sabiendo ubicar su papel y el del partido mismo para entonces: “En COPEI no se ha abierto ningún proceso de precandidaturas para las elecciones de 1978, pues estamos en proceso de reorganización interna y preparándonos para la lucha”, le manifestó al reportero del diario Al Cierre (Caracas, 14/01/75).
Las declaraciones de Herrera Campíns para el periodista Ciro Quintero, las dio cuando llegaba a la celebración aniversaria del partido que se hizo nada más y nada menos que en el parque de Los Caobos, como deja constancia la fotografía de Scotto. En la misma edición, queda registrado un inteligente comentario de Edecio La Riva Araujo: “Lo único que a mí me gusta de la oposición es que significa el comienzo del Gobierno”, en el curso de la gran fiesta popular de los verdes.
COPEI celebró sus elecciones internas a finales de 1975, quedando confirmado el acierto de una política opositora franca y abierta, y – denominado el “Campeón del Retorno” – Luis Herrera Campíns ganó la nominación del partido y, finalmente, con paciencia, tesón y sabiduría, alcanzó la presidencia de la República con los comicios de 1978.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario