Bibliografía: Humanismo Cristiano

 








De un fructífero pensador

 

Bajo el sello de Editorial Pomaire, Rodolfo José Cárdenas publicó “El humanismo cristiano” (Caracas, 1992) de 558 páginas, fruto de una profunda recapitulación del pensamiento doctrinario que lo ocupó -al igual que lo hizo en otras materias- en los años ochenta y noventa, cuyos libros permanecen aún inéditos. Recordemos que el autor (1927-2017), abogado por la Universidad de Salamanca en la que estudió durante su exilio español, hizo el doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela, y ya en la democracia tuvo un intenso desempeño parlamentario, luego jefe de la Oficina Central de Información (OCI) y presidente del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA) en el primer gobierno de Rafael Caldera, para ser asimismo ministro de Ciencia y Cultura, y gobernador del Distrito Federal en el gobierno de Luis Herrera Campíns.

 

En el extenso prólogo que hace a la obra en cuestión, Herrera Campíns señala: “El autor, RJC, ha sido fundamentalmente un político de garra, de pluma y tribuna, poseído siempre por una gran inquietud intelectual, por el estudio de las ideologías y por la producción y divulgación de conceptos que promovieron la reflexión a todos los socialcristianos y, en especial, a los militantes jóvenes. Quiere que eviten la tentación de caer en el adormecimiento intelectual y en el regazo aprisionante del pragmatismo, opuestos al cultivo del ideal”.

 

Observación acertada la del expresidente de la República, pues Cárdenas siempre expresó su preocupación por los más jóvenes en un partido de jóvenes, e, incluso, como fértil columnista de opinión, frecuentó el tema y, con mayor razón, en la década de los sesenta, década de grandes y terribles contradicciones, pero de estupendas y útiles polémicas.

Otra característica que deseamos señalar, es la de una amistad leal y consecuente, el respeto y reconocimiento hacia otros a pesar de los matices y diferencias expresadas en determinadas circunstancias, porque – además de su esposa – dedica el libro a Rafael Caldera (“humanista cristiano, con amistad, admiración y respeto”); a José Antonio Pérez Díaz, Luis Herrera Campíns y Edecio La Riva Araujo (“hermanos sembradores en la faena común”). Y es que, a propósito de La Riva Araujo, militantes de un mismo partido y miembros de una misma bancada parlamentaria, sostuvieron a mediados de 1965 una dura polémica pública que evidentemente no hizo mella alguna en la amistad que ambos se profesaban, constituyendo una clave del ejercicio político claramente incomprendido en el presente siglo.

 

Cárdenas trata del problema del hombre, y desarrolla el temario colocándolo ante la naturaleza, el conocimiento, la ética, la religión, la muerte, la sociedad, el Estado, el trabajo, la economía, el derecho, la cultura, la ciencia, la estética, la historia y la política. Dirá en las páginas finales: “Hay grandes líderes históricos que poseen algo de todo, un gran poder intelectual, una recia personalidad, un control de los órganos del poder, etc. Estos son los grandes capitanes de la historia”.



1 comentario:

  1. En nuestra juventud, Rodolfo fué una referencia de inquietudes y un alimento para nuestro compromiso militante. Luego sería un consejero siempre generoso y dispuesto.

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