Del otro partido socialcristiano
A raíz del histórico cambio de octubre de
1945 surgieron diferentes partidos y movimientos de una variada denominación,
reivindicando un carácter democrático, socialista, nacionalista, federal,
liberal y hasta socialcristiano, entre otras banderas esgrimidas. Por entonces,
todos estuvieron muy claros de quién era quién en el terreno ideológico y, no
por casualidad, en los comicios de diciembre de 1947, los espacios contaron con
la representación socialcristiana (Rafael Caldera), socialdemócrata (Rómulo Gallegos)
y marxista (Gustavo Machado), ausente una alternativa decididamente liberal.
Sin embargo, al correr el tiempo, hubo una relativa e interesada facilidad de
fundar otros movimientos o partidos similares, y, así, el 17 de febrero de 1946
fue fundado el Partido Social Cristiano por el médico José Izquierdo,
legalizado el 27 de febrero del mismo año con ese nombre. Algo semejante pasó
con el Partido Comunista Venezolano Unitario, surgido de las divergencias
entre Juan Bautista Fuenmayor y Gustavo Machado en el seno del comunismo
criollo. En un caso, un partido surge en paralelo a COPEI fundado un mes antes,
y, el otro, asistimos a la obvia división del partido comunista.
El Dr. Izquierdo, en la gráfica tomada en
1950, por cierto, un galeno muy controversial, lideró el partido Social
Cristiano, junto a Miguel María Escalante, Domingo Castillo, Leandro Márquez,
Hilarión González Pacheco, Luis Plaza Izquierdo, entre otros. Refiere Manuel
Vicente Magallanes en su clásico “Los partidos políticos en la evolución
histórica venezolana” (Centauro Editores, Caracas, 1973), que el partido en
cuestión fue considerado de extrema derecha tanto por la mentalidad de sus
creadores, como por los principios invocados bajo el lema “Dios, Patria y
Humanidad”.
Es necesario precisar tres importantes
diferencias con COPEI, ya que éste surgió como un Comité de Organización
Político Electoral Independiente que tuvo pendiente una distinta denominación,
pero sus siglas tuvieron un impacto tan favorable en el electorado y la opinión
pública que quedaron como un novedoso sello de identidad. Otra particularidad
es que COPEI resulta de un sostenido esfuerzo por crear un espacio
demócrata-cristiano en los términos de la encíclica “Graves de communi”
de León XIII (1901), aunque expresamente no se la mencionara, pero estuvo
presente en el espíritu de los jóvenes católicos reunidos en Roma en 1934, en
los fundadores de la Unión Nacional Estudiantil (UNE) en 1936, y en los ensayos
partidistas que precedieron a COPEI. Luego, persistente, parecía natural que
capitalizara el carácter demócratacristiano o socialcristiano en la Venezuela
del siglo XX, mientras el partido del Dr. Izquierdo ya estaba diluido para
finales de los años cincuenta, levantando el galeno varias controversias
públicas (por ejemplo, sobre los restos de El Libertador en el Panteón
Nacional).

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