Historia DC Venezuela, Margarita Palacios

 

 MARGARITA PALACIOS, COLABORADORA DE LUIS HERRERA CAMPÍNS Y DE ARÍSTIDES CALVANI: UNA VIDA DEDICADA A LA VOLUNTAD DE SERVIR

 

MARGARITA PALACIOS CON LA MADRE TERESA DE CALCUTA


¿Qué significa y cómo se ejemplifica la "voluntad de servir" en política?

La "voluntad de servir" en política se refiere a la disposición genuina y al compromiso personal para priorizar los intereses y el bienestar general por encima de los propios. Es la motivación intrínseca que impulsa a un político a buscar el bien común, y actuar con ética y transparencia.

Una ciudadana venezolana ejemplar, que ha dedicado su vida al trabajo político internacional -especialmente en Centroamérica- es MARGARITA PALACIOS. Y lo ha hecho sirviendo con entereza, constancia y fidelidad a ARÍSTIDES CALVANI y a LUIS HERRERA CAMPÍNS, quienes en su vida de egregios humanistas cristianos tuvieron siempre presente la importancia de luchar por una Latinoamérica más justa, lo cual era imposible de lograr sin libertad. Y, en esa labor, lenta pero segura, contaron siempre con el esfuerzo incansable de Margarita.

CARMEN MARGARITA PALACIOS CABRÉ nació en Caracas, el 13 de septiembre de 1934, en la caraqueña parroquia de Santa Rosalía, en el número 128, ubicado entre las esquinas de Hoyo a Castán; sus padres fueron Alfredo Palacios Madriz, y Carmen Teresa Cabré. El Palacios paterno desciende directamente de la madre del Libertador Simón Bolívar. Sus abuelos maternos eran españoles de Cataluña. Margarita nació y creció en una familia numerosa: un total de nueve hermanos, seis varones y tres hembras, siendo Margarita el número cuatro.

Su padre fue administrador de la Hacienda Santa Teresa, en Aragua, donde residió la familia, y sus estudios formales se iniciaron allí. Tuvo como maestra e institutriz a Ana Luisa Hidalgo, de La Victoria, reconocida educadora aragüeña. Ya en Caracas, ingresará en cuarto grado en el Colegio Los Caobos. La secundaria la hizo en el Colegio La Guadalupe. Graduada de bachiller, Margarita trabajará inicialmente en el Banco Mercantil, pero luego ingresaría en la UCV, como estudiante de Historia.

Su destino, entonces, cambiaría radical y definitivamente: una amiga que trabajaba en el recientemente fundado IFEDEC (1962), el instituto formador de cuadros demócrata-cristianos nacionales e internacionales, le pidió a Margarita que le hiciera una suplencia por vacaciones. Ella aceptó, y entró a trabajar en ese instituto fundado entre otros, por ARÍSTIDES CALVANI; su colaboración fue más allá de una suplencia laboral, fue el inicio de una vocación para toda la vida.

CALVANI, de cuya muerte se cumplieron ya cuarenta años, contó, en el IFEDEC, con colaboradores que desde el primer día pusieron todo su entusiasmo y la voluntad de servir al humanismo cristiano; uno de ellos fue Margarita, viajera incansable, quien por años se dedicó a recorrer Latinoamérica, especialmente tierras centroamericanas. Y su labor fue de siembra fructífera: desde su colaboración en las labores del IFEDEC en la formación de líderes latinoamericanos, a las acciones para fortalecer a los partidos demócrata-cristianos y su lucha, por ejemplo en Centroamérica, contra los extremistas de izquierda marxista o de los viejos autoritarismos de derecha.

Margarita recuerda con pesar el viaje a Guatemala, en 1986, a la toma de posesión presidencial de Vinicio Cerezo. Fue de las primeras personas que recibió la noticia del accidente que le costó la vida a Calvani, su esposa Adelita, y sus hijas Graciela y María Elena; incluso regresó a Venezuela en el avión que trajo sus restos.

Por su parte, Luis Herrera Campíns -en la Organización Demócrata Cristiana de América, luego en el ejercicio de la presidencia en Venezuela, y posteriormente en la secretaría general de la Internacional Demócrata Cristiana- dedicó una parte muy importante de sus labores y desvelos a trabajar por la paz y reconciliación de los pueblos, en especial en este sufrido continente nuestro. Y para ello, contó con los esfuerzos valiosos de muchas mujeres entregadas de alma y corazón a la lucha por la libertad, la justicia, la paz en nuestros pueblos y la democracia, siguiendo los principios del humanismo cristiano.

Y en esa labor, tuvo como colaboradora fundamental a MARGARITA PALACIOS. Puede afirmarse, sin exageración alguna, que no ha habido otro enviado y funcionario venezolano que fuera más conocido por los jefes de Gobierno y líderes partidistas centroamericanos -especialmente los demócratacristianos- que nuestra querida Margarita. Primero en el IFEDEC, luego en la ODCA, y después como comisionada para las relaciones internacionales del presidente Herrera Campíns.

En el primer Gobierno del presidente Rafael Caldera tuvo la oportunidad de trabajar y compartir experiencias con ilustres compatriotas como Enrique Pérez Olivares, Guido Díaz Peña, Luis Alberto Machado, y, por supuesto, el entonces secretario general de la ODCA, Luis Herrera Campíns.

En sus viajes, pudo encontrarse y conocer a personalidades hoy reconocidas mundialmente, como la Madre Teresa de Calcuta, y el teólogo y arzobispo brasileño Helder Cámara; y en el ámbito democristiano, tuvo amistades entrañables donde destacan los expresidentes Vinicio Cerezo (Guatemala) Rafael Ángel Calderón (Costa Rica), Miguel Ángel Rodríguez (Costa Rica), Leslie Manigat (Haití), Osvaldo Hurtado (Ecuador), Eduardo Frei Montalva (Chile) y Napoleón Duarte (El Salvador).




MARGARITA, JUNTO A VINICIO CEREZO, LUIS HERRERA CAMPÍNS Y NAPOLEÓN DUARTE


Mención muy especial merecen los encuentros -fueron dos, durante la presidencia de Luis Herrera Campíns- con la Madre Teresa, que para Margarita fueron inolvidables, al punto que marcaron su vida. El primero, como enviada especial para buscarla en Panamá, y acompañarla en su viaje y estancia en Venezuela; el segundo, acompañándola en un viaje a Haití, en agosto de 1982.

En este segundo viaje, durante la visita a una de las casas de ayuda a la infancia (niños abandonados) que era auspiciada por la Madre Teresa, Margarita pudo ver de primera mano la digna y hermosa labor que realiza su orden, bajo su guía y ejemplo. Luego, el impacto fue mayor: visitaron una casa para moribundos, personas humildes ya desahuciadas, a las que se presta auxilio y consuelo. 

En las casas visitadas, resaltaba siempre esta frase: "Tengo sed",  unas de las últimas palabras dichas por el Señor en su crucifixión. 

Durante ese viaje, la Madre Teresa asimismo le regaló a Margarita, de su puño y letra, esta hermosa oración que puede leerse abajo (traducción al castellano):

“María, Madre de Jesús, dame tu corazón, tan hermoso, tan puro, tan lleno de humildad y amor. Que yo pueda recibir a Jesús en el Pan de Vida, amarlo como tú lo amaste, y servirlo bajo el angustioso manto de los pobres”.




Asimismo, le dio este mensaje, de su puño y letra:




("Querida Margarita, se santa, porque, Jesús, que te ama tanto, es santo. Que Dios te bendiga").


Como despedida, la Madre Teresa le dice a Margarita esta frase inolvidable: "Margarita, no te olvides, que el que menos tiene es quien más te puede dar".

Margarita no fue solo una funcionaria eficaz e incansable en sus labores; ella ha sido siempre sobre todo una buena persona, una colaboradora fraterna, una cristiana que practica los valores en los que fue educada.

Nadie supo que Margarita, siendo una humanista cristiana infatigable, sólo se inscribió en Copei cuando Luis Herrera Campíns asumió la presidencia del partido en 1994.

¿Qué implica ser "una buena persona" para Margarita? Ser "una buena persona" para ella ha significado siempre ir más allá de tener buenas intenciones o ser amable. Se trata de un concepto profundamente ligado a una profunda ética, con integridad y responsabilidad en el servicio público que ha marcado siempre su vida. Ella supo construir una ética personal centrada en la dignidad, la lealtad, y una caudalosa generosidad en el servicio público.

En resumen, para ella ser una "buena persona" ha sido un ideal que va mucho más allá de la moralidad individual. Se traduce en valores que han sido los pilares sobre los que ella ha construido su vida, ejemplar, admirable y honesta.